LIBROS

Las crónicas de Joselo Rangel

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El guitarrista y compositor de Café Tacvba presentó su libro “Crocknicas de un Tacvbo” en la Feria del Libro. Además de hablar de su obra, también hubo espacio para la música en vivo. 

Eran las 20:30 del miércoles cuando Joselo Rangel se subió al escenario de la Sala Jorge Luis Borges en la Feria del Libro, pero sin ninguna guitarra en las manos. Es que, aunque todos lo conocemos principalmente por ser guitarrista y compositor de Café Tacvba, esta vez se trataba de la presentación de “Crocknicas de un Tacvbo”, el libro que acaba de editarse en Argentina por la editorial Gourmet Musical.

Desde 2006, Joselo publica una columna semanal en el periódico mexicano Excélsior, con absoluta libertad temática; de esta forma, todos los viernes aparece una publicación en la que el músico nos cuenta qué le parece un disco, un libro, un film, un comic, o una anécdota de su profesión, o simplemente nos ilustra una experiencia de su vida cotidiana. “Crocknicas…” compila parte de ese material, presentando así la opinión y las experiencias del guitarrista de una de las bandas de rock más importantes de Latinoamérica.

Para desarrollar la presentación, lo acompañaron el periodista Humphrey Inzillo, quien le propuso a Joselo publicar el libro y escribió uno de sus prólogos, y Leandro Donozo, director de la editorial. Así, mediante las preguntas de sus acompañantes y algunas del público, Rangel explicó cómo nacieron estas crónicas, su temática y su forma de escribirlas.

Para comenzar, el Tacvbo expresó sus vínculos con la escritura: “He escrito desde joven, creo que al mismo tiempo que empecé a querer hacer canciones”, dijo. Además, destacó la importancia de la escritura en su incursión musical: “Hacía reseñas de los libros que estaba leyendo, y también canciones que ni siquiera tenían música. Pero esto me llevó a aprender a tocar la guitarra para hacer estas canciones. Digamos que la letra fue lo que me llevó a tocar un instrumento”.

Mientras desarrollaba su fructífera carrera musical, Joselo continuaba escribiendo no sólo canciones, sino también comentarios o críticas de libros y discos, que comienzan a ser publicadas en diversas revistas y páginas de Internet. De esta forma, por recomendación de un amigo suyo a los directores del Excélsior, comienza también a publicar esta columna semanal. Sobre la temática, expresa que, a pesar de la libertad que le habían otorgado, al principio intentaba ser “como un reportero” y buscar novedades de la música o el cine para hablar de eso pero esto cambió cuando, en una ocasión, no tenía ningún tema para escribir. Y, entonces, resolvió: “Me puse a hablar de mí. De lo que estaba sintiendo en ese momento, o sobre una situación. Y pensé que seguramente esa columna no le iba a gustar a la gente, que a la semana siguiente ya me pondría al corriente con lo demás. Pero resultó que esa columna fue de la que más les gustó. Entonces descubrí que podía irme por ahí, mostrar lo que yo sentía o vivía”.

La charla siguió durante más de cuarenta minutos, en los que el libro sirvió como disparador para que Rangel reflexione acerca de diversos temas: las diferencias que observa entre la escritura de un artículo o una ficción contra la de una canción, considerando lo primero como un acto que culmina en sí mismo mientras que la canción crece y se extiende al ser interpretada por el resto de la banda; la presencia de la literatura en las canciones de Café Tacvba como una influencia viva, como en “Las Batallas”, canción del primer disco de la banda, sobre la que Joselo contó que su hermano Quique la escribió como un reclamo a uno de los personajes de la novela “Las Batallas en el Desierto”, de José Emilio Pacheco; su visión de la lectura como una actividad no necesariamente enriquecedora, o al menos no como una cuestión fundamental, como una actividad previa siempre necesaria para luego dar luz a una gran obra o a un gran pensamiento; sus manías a la hora de enviar el artículo: “Siempre estoy nervioso a la hora de ponerle el send, a la hora de decir ´Ya va´. Siempre dudo y releo, a ver si hay algo que no está bien. Me ha pasado que digo ´No´ y me pongo a escribir en media hora un nuevo tema, cambio todo”, confiesa.

Además, explicó que la primera versión de este libro existe desde 2011 en México (“Crocknicas Marcianas”, en claro homenaje a Ray Bradbury), publicado por la editorial de la Universidad de Guadalajara, y que en aquel momento su criterio de selección se guió por excluir aquellas crónicas que sólo se comprendían por la coyuntura al momento de ser publicadas, aunque si hubiese sido por él “quería casi que estuvieran todas”. En el cariño que mantiene por sus escritos, sintió que hacer esa exclusión fue “cruel, como cortar malezas con un machete”. Mientras tanto, para esta edición, explicó: “Fue Humphrey quien me sugirió las columnas que se añaden, fueron diez columnas que tienen más extensión y entiendo que el criterio fue que tenían que ver con Argentina”. Inzillo, por su parte, agregó: “Algunas son coyunturas. Por ejemplo, una de mis favoritas,  la despedida a Chavela Vargas: la historia de “Esa Noche”, que retrata también la génesis de “Re”, el álbum probablemente más importante de Café Tacvba”.

Para cerrar la presentación, lo hizo con aquello a lo que nos tiene más habituados: la música. Para eso tomó la guitarra y cantó tres canciones de su autoría: “Cuéntame”, “Esa Noche” y “El Baile y el Salón”. Junto a él, estuvieron los músicos Alfonso Barbieri en acordeón, Carlos Avilez en bajo, Jimena López Chaplin en guitarra y voz y María Ezquiaga en voz. Feliz por la muy buena convocatoria de la presentación, finalmente dio lugar a que los presentes se suban al escenario para recibir una dedicatoria en su ejemplar o compartir una foto.

Redacción ElAcople.com

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