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Divididos: el sueño del rock

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Una vez más, la Aplanadora del rock and roll demostró por qué es la mejor banda en actividad de la Argentina. Ocho mil personas vibraron en el Mandarine Park.

Durante ocho largos años se esperó con ansias el nuevo disco de Divididos. Desde el lejano 2002 que el sucesor de “Vengo del placard de otro” se hizo desear tanto como “Chinese democracy”. Pero una vez que “Amapola del ‘66” (2010) vio la luz pareciera que esa exigencia quedó atrás, y ahora poco importa si la banda de Mollo y Arnedo edita nuevo material. Como si se hubieran ganado (en justa ley) una absolución.

Para los que el pogo de Divididos es su lugar en el mundo el comienzo fue atípico, y para el público habitual lo atípico se convierte siempre en positivo. “Haciendo cola para nacer” en versión rock, sin bombo legüero, fue el precalentamiento para que haga implosión “El ojo blindado”. Le siguieron “Tengo”, aquel cover de Sandro que grabaran en el tributo, y “Capo capón”, otro tema que no suele ser número fijo.

“Despedimos el verano al aire libre”, saluda Ricardo Mollo haciendo referencia al clima, que se mantuvo agradable, apenas fresco, pero que en los próximos meses dificultará el uso del estadio. En una locación tan cerca del río fue importante que el viento se mantenga calmo para no dispersar el sonido. Para pasar el frío se inaugurará el equivalente cubierto: el 24 de mayo Skay estrenará el Mandarine Tent, un estadio cerrado con capacidad para seis mil personas.

A diferencia de otras bandas en donde el cantante y/o guitarrista suele llevarse todas las miradas, cuando observamos a Divididos podemos tranquilamente fijar nuestra vista durante largo rato en cualquiera de los tres integrantes. Estamos hablando de tres virtuosos de su instrumento. Y si suena “La ñapi de mamá” es una inmejorable ocasión para observar a Catriel comandar desde los parches (por momentos pega más fuerte que una piña del Chino Maidana).

Apenas comienza “Qué tal”, Mollo rompe una cuerda de su Stratocaster, pero aguanta con cinco, sabiendo que en breve llega el solo de bajo de Arnedo. Allí le alcanzan una Gibson SG y todo sigue como si nada hubiera pasado. Completan “Sábado” y “Azulejo” un primer gran momento de clásicos. “Trajimos a un bajista español”, bromea Ricardo a su eterno amigo, haciendo referencia a la vestimenta del bajista: camisa roja y chaleco negro.

Llega el momento de bajar un cambio, de descansar del pogo, y de escuchar algún tema más tranquilo, o alguna reversión en plan semi-acústico. Suenan las folkórico-humorísticas “Andá a lavártelos” y “Niño hereje” con el guitarrista haciendo sonar un violín minúsculo, la beatle “Spaghetti del rock”, y el tema de Divididos que suena más a Sumo, esa mezcla perfecta entre reggae y balada: “Sisters”.

“Mantecoso”, uno de los temas que se mantuvo en los setlist desde la presentación de su último disco hasta hoy, se convierte, una vez más en zapada. Ricardo le hace algún guiño a Led Zeppelin (amaga con el riff de “Heartbreaker”, más tarde con el de “Whole lotta love”), pero esto no es nada en comparación a lo que seguiría: “Voodoo child”. Esta vez no hubo zanahorias para que Mollo ataque el solo, sí alguna que otra zapatilla, pero principalmente con púa y sus propios dientes. La octava maravilla del mundo es Ricardo Mollo tocando con la boca.

Suena “Paraguay” hacia el final del show, y con bandas como Divididos, Ricardo y compañía pueden quedarse tranquilos: somos “el periodista que se muere por poguear. Se suceden “Rasputín (Hey jude)”, “El 38”, “Sucio y desprolijo” (a esta altura un tema propio), y finalmente “Ala delta” para cerrar dos horas y media de show.

“A nuestros ídolos de la adolescencia… Luis Alberto Spinetta, Pappo…” dedicaba Mollo, un rato antes “Amapola del ‘66”, esa oda a la génesis del rock de acá. “¿En qué cuerpo estás hoy?” se preguntan retóricamente, y con shows como estos respondemos que esa tradición encarnó en ellos, se mantiene viva en el trío, que como detallamos no necesita de discos nuevos, no sólo por el peso de sus clásicos, sino porque al ejecutarlos demuestra una pasión (además de un perfecto funcionamiento) muy rara de encontrar.  Esos valores de aquella generación persisten, y en Divididos vuelven a renovar noche tras noche ese sueño del rock.

Redacción ElAcople.com

5 Comments

  1. carly randazzo

    22 abril, 2014 en 11:06

    ni en pedo es la mejor banda en actividad , cuantas bandas conoce este muchacho???

  2. NiKki SiXx

    21 abril, 2014 en 09:56

    Impresionante la lista de tema. Muy buena la cobertura y excelentes las fotos!!

  3. Josho

    20 abril, 2014 en 20:32

    La mejor banda en actividad? mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

    • JorgeSamid

      20 abril, 2014 en 23:56

      Para mí hace bocha de años que es la mejor, al menos hablando de shows en vivo. Son impecables los recitales, no se les puede reprochar nada.

    • cecilia

      21 abril, 2014 en 01:10

      Si

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