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Enrique Bunbury: El huracán ambulante

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El ex Héroes del Silencio retornó a Buenos Aires con nuevo disco para presentarlo en el Luna Park y demostrar que nada ni nadie lo puede doblegar.

Noche de frío y lluvia en Buenos Aires en una imagen nunca más alejada de un concierto de Enrique Bunbury, que regresa a estos pagos; tal vez junto con México, Argentina es el lugar donde más se lo estima.

A las 21:15 se apagan las luces y las pantallas muestran un video que desemboca con el cantante bajando de un platillo volador. Y algo de verdad hay en todo esto. “Despierta”  es la canción inicial y a pesar de la actitud siempre presente, la música de Enrique está cada vez más lejos del rock. Aunque si uno mira a su público puede confundirse; gente que hace pogo con rancheras y pasos dobles y canta boleros y baladas típicas de Centroamérica con remeras de La Renga. Sin dudas Quique sabe cómo traspasar barreras.

Como siempre, la primera parte del show esta dedicado a las canciones más recientes del repertorio:  “Los inmortales”, “Salvavidas”, “Más alto que nosotros sólo el cielo” y el cover de “Odiame”. Un repertorio que podría caerle como anillo al dedo a gente como Juan Gabriel, y que sin embargo es llevado a cabo por un rockero de cuero y sus secuaces amantes de la noche.

“Palosanto” es el nombre del último trabajo de Bunbury y, honestamente, dista de ser una de sus mejores placas, pero la actitud avasallante del artista frente a canciones como “Destrucción masiva” hace que uno las incorpore de otra forma. Enrique lleva la etiqueta de profesionalismo por todos lados; puede gustarte más o menos su música, pero jamás se lo ha visto dar un mal show por estas tierras. Tiene el alma de performer. Si está enfermo, si está enojado, si odia la canción, uno nunca se va a enterar. Y eso es lo que debe hacer un artista de su talla.

La primera parte podríamos decir que fue pensada más melódicamente, enfocándose en la canción, con rescates y reestructuración de temas como “Contracorriente” y “Deshacer el mundo”, de Héroes del Silencio. Sabiamente interrumpe el tono del show con composiciones siempre efectivas como “El extranjero”, donde la gente se adueña del micrófono. Si hay algo que cabe reconocerle a Quique es que es un muy buen armador de lista de temas. Hay momentos donde tanto banda como cantante y público están en sincronía y todo se agranda, como en “El rescate”.

El resto del show toma un tinte de rock texano con muchos temas ya clásicos como “El hombre delgado que no flaqueará jamás”, “Que tengas suertecita”, “Bujías para el dolor”, donde claramente la banda se siente más cómoda: después de tanto años se nota un cierto piloto automático, anticipando movimientos y palabras del artista. El show de Bunbury tiene mucho de teatro, y después de tantas visitas, el público habitué también puede adelantarse a sus movimientos. Pero como toda obra de teatro, no está enfocada a los mismos de siempre sino a captar nuevas audiencias, aunque a esta altura todos los presentes son fieles seguidores.

Como sorpresa se incluye “Puta desagradecida” con un Manuel Moretti de Estelares tibiamente recibido, y un Andrés Calamaro ovacionado para “Cosas olvidadas” y “Apuesta por el rock n roll” en versiones que salieron realmente muy bien.

Bunbury dio el show que uno espera de él. Un artista de eterna búsqueda, siempre viajando a ninguna parte, cantando para quien quiera oírlo. Y a juzgar por el Luna Park lleno, todavía son muchos quienes quieren acompañarlo. Y siempre lo serán.

azafatodegira.com

1 Comentario

  1. tere

    21 abril, 2014 en 15:18

    Palosanto no dista de ser una de sus mejores placas.
    No para el gusto de una admiradora que ha gustado tanto de las versiones latinoamericanas del licenciado cantinas, la electronica de radical sonora, el minimalismo musical de el viaje a ninguna parte.
    ¿que me deja palosanto? mucha produccion a nivel de orquesta y coros, no se diga semejantes poemas bastos de palabras bien pensadas pero poco digerible en la primera escucha.
    Larga vida a Enrique Bunbury

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