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Radio Massacre

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Massacre se presentó en Niceto con un show de covers, una tradición de años anteriores que decidieron revivir el pasado sábado.

Había una época en donde bandas y artistas ejercían influencia directa sobre lo que uno escuchaba: la música que oían, los covers que hacían, las remeras que usaban los integrantes; uno le prestaba atención a estas cosas, descubría nuevos sonidos de esta forma. Y los Massacre se formaron tanto de esta forma que a su vez así formaron a muchos. Y lo que en una época era tradición (el show de covers) se volvió algo esporádico. El sábado por la noche fue el regreso de este formato después de un par de años de aquella madrugada en Peteco’s.

Todos saben de la condición de melómanos de la banda, por lo que no sorprende una lista de temas poco obvia que empieza con “Push” de The Cure, ni siquiera un hit de los liderados por Robert Smith. Los motores están aceitados y el público despierta con “Rape Me” de Nirvana. El audio no es óptimo, pero la sorpresa puede más. La gente agradece a puro mosh el intenso comienzo que sigue con “Estallando desde el océano” y “Crua Chan”, de la mejor banda de Argentina, según Wallas, y no hace falta mencionarla.

Hay algunas canciones que ya son tan propias como de la gente que las creó; “Eighteen” de Alice Cooper, “Complete Control” de The Clash, “Maggie May” de Rod Stewart o “Someday never comes” de Creedence. Se sabe que la banda toma influencia de los lugares más disímiles e inesperados, por eso no sorprende que brillen tanto en temas new wave como “Truth hits everybody” de The Police o “Big Mess” de Devo (que incluye un homenaje a sus integrantes recientemente fallecidos), como en “Supernaut” de Black Sabbath. Lamentablemente en otras canciones no brillan tanto. Las deficiencias del sonido hacen que “Orange Crush” de R.E.M realmente no se destaque o es posible que la elección de algunas canciones no sea la adecuada, tal el caso de “She bangs the drums” de Stone Roses que no logra captar la frescura de la original, o “Half a person” de The Smiths que simplemente suena chata. También el clima se corta cuando suenan canciones demasiados oscuras como “Blueprint” de Fugazi o “Pompeii Am Götterdämmerung” de los Flaming Lips, aunque estas interpretaciones se destaquen. El punto máximo llega con el doblete de “Time” y “Breathe” de Pink Floyd, cuando Pablo Mondello confirma que realmente es un guitar hero.

También deciden auto homenajearse con “Sofía, la súper vedette” en una versión un tanto accidentada con un Wallas casi balbuceando la letra pero que sirvió para levantar un poco el show, que venía un tanto tranquilo de actividad física y que se corrigió con grandes versiones de “The one I love” de R.E.M y “Call me” de Blondie. Por supuesto que tener aceitada una veintena de temas ajenos en poco tiempo es una tarea difícil, pero la banda sale airosa de la imposible tarea de homenajear a tanta gente con trasfondos tan diferentes.

La velada cierra con la eterna “Moon over Marin” de los Dead Kennedys, banda pilar en la historia de Massacre. Y termina el show y la gente habla sobre la elección de los temas, los que conocía y los que no. Un muchacho más grande le cuenta sobre Fugazi a uno más chico con remera de Nirvana. Otro se lamenta con su amigo sobre la muerte de los integrantes de Devo y cómo nunca fueron más grandes. Otros tratan de averiguar qué tema sonó después de tal o cuál. Y así, sin saberlo, conocen música y gente nuevas, como si por un momento no existiera Internet.

Como solía ser antes.

*Fotos por Guillermo Coluccio

 

azafatodegira.com

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