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Amparo Sánchez: Alma, corazón y vida de cantaora

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La española se presentó el último viernes en Niceto Club, en un show repleto de amistades. Sonaron piezas de su etapa solista y celebrados clásicos de su banda anterior, Amparanoia. El próximo sábado participará del show de Manu Chao en Ferro.

La medianoche pasó, los pies calientes y las frentes sudadas lo demuestran, agitándose todavía frente a un escenario atestado de gente en plena celebración de despedida: Amparo Sánchez cierra su show en Niceto Club junto a la banda que la acompañó y a sus múltiples invitados, productores y colaboradores varios. No hay nadie que no sonría, que no baile, que no mire hacia un lado y otro alucinadamente o que no se abrace o bese o diga cosas al oído con gesto satisfactorio. “No saben lo que es el camerino”, dice ella. Y agrega: “Cuando acabe aquí tengo ganas de ir allí atrás a llorar… ¡pero a llorar bien, de alegría!”.

La andaluza no exagera. En las tablas cada uno de los músicos y músicas parecen compartir la emoción y la excitación de una noche preparada durante meses que de pronto se va, no sin dejar un abanico de momentos sensibles e intensos como certeras postales imborrables. Y si la comunión entre la cantante y nuestro país ya estaba sellada desde hace casi una década, cuando se presentó por primera vez en el mismo boliche palermitano, esta visita resulta la confirmación absoluta de una recíproca relación musical, espiritual y conceptual.

Luego de que el exVacazul, Jairo Zavala, abriera el escenario con canciones de su nuevo proyecto, Depedro, y otros clásicos como “La llorona” (en una versión exquisita para la cual hizo su primera aparición Amparo) o “El pescador”, la esperada cantante se presentó junto a los cuatro músicos argentinos que conforman su banda local. Sonaron entonces dos piezas de su etapa solista: “La flor de la palabra”, del reciente “Alma de cantaora”, y “Hoja en blanco”, de “Tucson-Habana”.

Hecha de momentos

La noche se fue sucediendo en una dulce combinación de la Amparo Sánchez solista, con base en boleros, vieja trova y son cubano, y la de aquella banda mestiza, cóctel de rumbas, reggaes y rock latino que fue Amparanoia. Y a esta dualidad (que probablemente no sea tal) se sumó la participación de un conglomerado de amigos y amigas que, con la música como principal excusa, fueron a formar parte de una velada en la que primaron los encuentros, la calidad y el cuidado de cada uno de los cuadros propuestos. Tal fue el caso de la cubana Yusa, quien desplegó su talento como guitarrista en “Pulpa de tamarindo”, además de sumarle la magia de los aires habaneros con un sabroso vacileo; o la explosiva irrupción de Malena D’Alessio de Actitud María Marta en “Mi suerte”.

Si la exAmparanoia presenta su último disco como la versión más madura de la cantaora que es, posiblemente sea a razón de la capacidad de hacer confluir en una sola voz (o en la multiplicidad que la conforman) cada una de sus identidades artísticas: climas intimistas y fiesta, vientos al frente o guitarras suaves, militancias y amores. Y es ésa la premisa con la que se permitieron desfilar los demás invitados: Gaspar Om en “Somos viento”, Mara Santucho, de Los cocineros, en “Vieja pasión”, Chimango para la festejada rumba “En la noche”, y el Bicho Galeano, de La Cartelera, para “La cuenta atrás”, canción que fue prologada por un grito de “¡No a Monsanto!” desde el publico e ilustrada por proyecciones contra la misma empresa y contra la minería a cielo abierto.

“Porque mientras mujeres y hombres iban de la mano, nadie envenenaba la tierra” alcanzó a decir Amparo luego de interpretar la declarativa “Alma de cantaora”, que da nombre a su nuevo disco. Así, de la mano, en el comienzo del final se fue sumando gente al escenario (con la percusionista Viviana Pozzebón, quien no había aparecido hasta el momento) para terminar en un multitudinario cierre en conjunto con “La parrandita de las santas”, ofreciendo un momento de lucimiento para cada uno de los músicos presentes. Emociones y abrazos, arriba y abajo del escenario, como cierre de la noche, de una noche de grandes momentos.

*Foto por Camila Ostrower

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