LIBROS

Las páginas de Metallica

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A través de casi trescientas carillas, “Metallica: furia, sonido y velocidad” propone una revisión exhaustiva por la historia de una de las bandas más grandes del metal, abarcando no solo obra sino también vida de sus integrantes.

Las historias de todas las bandas tienen sus curiosidades, y más aún si hablamos de una que cuenta con treinta años de trayectoria y supo producir un cambio en la música a nivel mundial, llegando a erigirse como una de las más grandes de todas, con el desafío de tener como punto de partida un género poco fácil para la radio como el thrash metal.

Se comprende, entonces, que para abarcar en profundidad todo sobre Metallica haya que escribir un libro de casi trescientas páginas, tal como hicieron Matías Recis y Daniel Gaguine en “Metallica: furia, sonido y velocidad”, que editó Robin Book, un sello que por cierto tiene otras producciones dedicadas al heavy (“El sonido de la bestia” y “La historia de AC/DC” por ejemplo).

A través de las hojas del libro, sobre todo de sus primeras, las de su génesis, el lector se olvida rápidamente de toda la parafernalia arrolladora que acompaña al grupo y se adentra en una historia de marginalidad y crisis pero también de lucha y superación; Dave Mustaine y Kirk Hammett y sus traumáticas infancias, y James Hetfield con su adolescencia marcada por el rechazo de sus pares, el abandono de su padre y la muerte de su madre que por su religión no permitió que se tratara su cáncer.

En ese marco, sucede un hecho fundamental para el cantante: se cruza con alguien tan opuesto como necesario, Lars Ulrich. De clase media alta y con ganas de llevarse todo por delante, se rebeló al destino de tenista que su familia le había armado y puso el siguiente anuncio en una revista: “Baterista busca músicos de metal para tocar. Influencias: Tigers of Pan Tang, Diamond Head e Iron Maiden”. Y sí, a ese clasificado respondió James y los sueños de uno y otro dieron el primer paso.

Seguramente, no hay otra clave más importante para entender al conjunto que el vínculo entre su voz y su baterista, una relación cuya base es aquella tan antigua como la de los polos opuestos que se necesitan. Para muestra de la dicotomía, basta un caso: cuando falleció Cliff Burton, una suerte de hermano mayor para todos, James se deprimió al punto de poner en duda todo; en cambio, Lars a los pocos días continuaba viviendo su derrotero de estrella de rock y tomando el mando de la suerte del grupo. No es fortuito, entonces, que como el malo de la película siempre quede él; al parecer, de cualquier forma, ese es su papel preferido. ¿No hablamos de metal, acaso?

Uno de los méritos del libro es lo puntilloso de su trabajo: sobre cada uno los discos, hay un apartado dedicado a analizar sus letras, otro a desmenuzar las particularidades de cada video que lo promocionó, uno encargado de ambientar el momento personal de los integrantes de la banda y el del conjunto en sí mismo e incluso una introducción que enmarca la época del álbum con el contexto político de Estados Unidos y el mundo en sí. De eso se trata “Metallica: furia, sonido y velocidad”: en casi trescientas páginas, relatar todo lo que haya para relatar de unos muchachos que, partiendo desde el infierno, llegaron a la gloria.

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. Turmoil

    30 noviembre, 2013 en 16:24

    Los autores entrevistaron a los artistas o es solo una recopilación histórica?

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