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Quilmes Rock – Día 1: larga birra al rock

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La fecha destinada al rocanrol vernáculo, que se pospuso del tormentoso viernes al lunes, funcionó como cierre ideal del festival, con destacada actuación de Andrés Ciro Martínez y sus Persas.

“Qué suerte que se pasó para hoy, si no, no estaríamos acá”, reflexionó Andrés Ciro Martínez, evidentemente feliz de que la noche del lunes haya sido, por sobre todo, una noche de rock, sin importar nada del almanaque ni de las obligaciones del día posterior. En pleno lunes por la noche, ahí estaba él acompañado de su banda y de una multitud festejando el cierre del Quilmes rock 2013, un festival que le dio muchísimo lugar a las bandas argentinas, numerosas de ellas independientes, por encima de los festivales extranjerizantes del pasado, como en consonancia con la ley de medios.

Entre todas las bandas que pasaron por el festival, los mendocinos de Chancho Va y los porteños de Manto se destacaron en el escenario de la carpa, aunque el punto más alto fue La Perla Irregular, un riquísimo viaje harrisoniano de la banda de Pablo Vidal, apenas deslucido por el volumen de los Guasones, quienes dieron su show a la misma hora en el escenario principal. Estos últimos brindaron un concierto intenso, aunque sin sobresaltos, normal se podría decir, con todo lo que eso implica dentro del rock. Los cantitos piojosos ya se hacían sentir durante el set de la banda platense. Cerraron el escenario de la carpa los Palo Borracho, con una versión casi punk de “Seminare”, un clásico de cada fogón argentino.

El cierre del escenario Rock BA, al aire libre pero más chiquito, a cargo de La Perra que los Parió, fue de lo más interesante por esa zona, con covers de Sumo (“La rubia tarada”) y Los Piojos (“Cancheros”) y un trapo que le quedó chico al escenario que les destinaron: realmente enorme.

Caminando entre la gente, como una marching band y caracterizados como aves y comandados por el tiburón, Ciro y los Persas fueron subiendo al escenario para arrancar con, valga la redundancia, “Caminando”, seguido de “Barón rojo”, los dos de su último disco, “27”, que repasaría exhaustivamente. Las banderas se agitaban en el límpido cielo y todo era agradecimiento a la banda y al clima. Después vino el primer tema de su emblemática banda, “Te diría”, para bajar un poco con la bonita “Tal vez”.  De su segundo disco también sonaron “Me gusta”, “Ciudad animal” y “Fácil”, una canción polémica en su sentido más etimológico: parece deschavar algunos de los motivos de la disolución de Los Piojos. El clima fue tan agradable como el talante del cantor, quien no solo hizo chistes toda la noche sino que le dio espacio a los músicos de la banda; primero a Juan Ábalos (“nacido de su abuelo directamente, sin pasar por el padre, llegó en un bombo legüero”, decretó Ciro), quien homenajeó a sus antepasados con una especie de chacarera espacial loopeando capas de sonido y metiendo un solo alla Hendrix intensísimo. Por otra parte, Rodrigo Pérez tuvo espacio para tocar un tema de La Yumba, su banda, “para ver si la pone. No es que me fui a descansar, es que si no lo dejo cantar un ratito, no la pone”, bromeó su jefe.

“Antes y después”, “Insisto”, “Banda de garage” y “Servidor”, con el que cerró la primera parte del show,  fueron los temas que hizo de su primer disco, que a esta altura ya suena afilado como cuando hace cualquier tema de los Piojos y que tienen el mismo efecto sobre la sensibilidad femenina en general: las pone a cantar como pocas bandas logran. Durante el set también hizo varios de los Piojos, como “Media caña” o “Los mocosos” (con Micky de invitado), pero guardaría los clásicos para el final.

Con dos bises monstruosos redondeó un prolijo show de más de dos horas y media, que incluyó “Ruleta”, “Mirenla”, “Ay ay ay” y “Astros”, pero que tuvo en “El farolito” y “El balneario de los doctores crotos” (con Micky otra vez en el escenario) los puntos más altos no solo de los bises sino de la noche. Aunque lejana, la torre con lucecitas del Parque de la ciudad y los juegos muertos en la penumbra despedían a la gente sonriente que se volvía a sus casas, a sus calendarios normales ya que no llenos de cerveza (mal ahí, un festival cervecero que no vende cerveza), llenos de rock. A eso hemos ido.

Redacción ElAcople.com

4 Comments

  1. Cintia

    30 noviembre, 2013 en 02:47

    La única cerveza que estaba a la venta era la Lieber (sin alcohol) Al pedo que se llame Quilmes Rock el festival.

  2. javier

    7 noviembre, 2013 en 09:43

    no te quedaste para el final con taxi boy, genius y pacifico?

  3. rastrisho

    6 noviembre, 2013 en 20:33

    Sí, sin alcohol.

  4. coolo

    6 noviembre, 2013 en 16:11

    si que se vendia cerveza, en el “parque cervecero” que estaba a la izquierda del escenario principal.

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