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Max contraataca

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El miércoles asistimos a la reivindicación de Soulfly, que hizo vibrar el teatro de Flores, gracias a una banda que sonó ajustada y un Cavalera que no recurrió tanto a temas de su ex-banda madre, Sepultura.

Seguro que quienes estuvieron presentes, y no usaron tapones, todavía deben estar zumbándole los oídos por la última aventura de Soulfly, en el teatro de Flores. Los decibeles tan altos se complementaban al propio show que hacía el público en el campo, incitados por la ferocidad con la que sonaba la banda de Massimiliano Antonio Cavalera, más conocido como Max.

Anteriormente al carnaval brasilero, los teloneros fueron los locales Alzheimer Psic, Powernoise y Khodex con resultados varios y poca audiencia, la cual merodeaba en las afueras del teatro. Para Reinxident ya había un caudal de gente y con una hiperactiva cantante cerraron su acto con un cover de Korn, “Got to life”, y la entrada en calor que eso significa.

Así que luego de la “otra banda soporte” que formaron los técnicos cuando se tomaron su tiempo en probar todo, salió a cancha Soulfly. El puntapié inicial fue “Plata o Plomo”, “Prophecy” y “Back to the Primitive”, el primer clásico. Hasta aquí, el campo tomó vida propia y no hacía falta las arengas de “a ver la ronda” que pedía el ex Sepultura para avivar el fuego. Max empezó de la mejor forma que la esperada, y era una incertidumbre si podría mantener el show al nivel que lo había iniciado.

Se destacó la formación –guitarra de Marc Rizzo y bajo de Tony Campos– que logró un gran papel para recobrar un poco de la agresividad que perdió el frontman. En la batería no lo acompañó su hijo como en la vez anterior, sino que fue el ignoto Kanky Lora quién sorprendió a más de uno. De tal manera, salió una buena selección de la discografía de Soulfly, como “Defeat U”, “Seek ‘N’ Strike”, “I and I” y “Babylon”. También una intro de “Iron man” de Sabbath sonó antes de “Rise to the Fallen”, y un cover de Nail Bomb, “Wasting Away”.

“¿Quieren escuchar mierda nueva?”, preguntó Max cuando invitó al escenario a su hijo Richie para cantar “Bloodshed”, del aún inédito “Savage”, que saldrá en octubre. Esta tiene una composición algo trasher con la misma línea que ya nos tiene acostumbrado la agrupación.

Yendo a los palos, las primeras de Sepultura fueron “Refuse Resist” y “Territory”. El público, básicamente, ya hacía su propia fiesta en el campo para el momento que sonaron “Attitude” y “Roots Bloody Roots”, sobre el final. La perla fue “Straitghthate”, que hace mucho que no se escuchaba en vivo. Ya redondeando la hora y media de recital, Cavalera decide irse victorioso antes que languidecer; entonces arrebata con el medley de “Jump da fuck up” y “Eye for an Eye”. De esta forma, se saca la guitarra y deja a los músicos que cierren con “The Tropper” de Iron Maiden a modo instrumental.

A esta altura, es evidente que difícilmente él pueda volver al nivel -compositivo y en vivo- que tenía con Sepultura hace casi 20 años. Sin embargo, Max se las arregla para no ser una sombra de lo que fue y salir de la caratula “banda del montón”. Esperemos que el próximo disco alce la vara en alto o, de todas formas, siempre está la posibilidad de volver a reunirse con sus viejos amigos de Belo Horizonte.

*Fotos por Fernando Fernández

 

Redacción ElAcople.com

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