ENTREVISTAS

“Seguiré generando espacios democráticos”

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A pocos meses de las elecciones legislativas, Cristian Aldana, cantante de El Otro Yo y pre candidato número 13 en la lista de diputados del Frente para la victoria, habló acerca de su postulación, la relación del rock con la política y su rol frente a la juventud.

¿Cómo tomaste la decisión de ingresar formalmente al mundo de la política como precandidato a diputado?

La realidad es que estoy ahí por lo que logramos con la Unión de Músico Independientes (UMI) en la lucha por la ley nacional de la música. Cuando me propusieron hacerlo puse como condición estar último en la lista, porque yo naturalmente me siento músico, no político. Para ser político hay que tener la convicción de dedicar tu vida a eso, y yo quiero dejar mi vida en la música. Desde la música también se puede mejorar la vida de las personas.

Entonces, si prácticamente sabes que no vas a entrar, ¿cuál es el sentido real de tu candidatura?

Es algo testimonial, que ya sucedió en otras épocas con Leonardo Favio o Enrique Santos Discépolo, artistas que yo admiro y son referentes de la cultura nacional. Creo que es necesario dar este tipo de señales en momentos en los que  se definen muchas cosas.

¿Qué sentís que se define y por qué decidiste involucrarte?

Lo que más me preocupa es quién va a manejar las cosas: si la democracia o las corporaciones. Entonces, desde mi lugar de rockero argentino, obviamente voy a estar siempre del lado de la democracia.

¿Por qué creés que en nuestro país se instalan al rock y a la política en veredas opuestas?

En realidad el rock siempre estuvo vinculado a la política como cuestionador, porque históricamente luchó contra las corporaciones, muchas veces hasta sin saberlo, a través de las letras, o por instinto simplemente. Pero al haber cambiado la realidad, el oficialismo y el paradigma el rock quedaron del mismo lado. Este gobierno va en contra de las corporaciones y del sistema, porque esas instancias someten a los trabajadores y vacían los recursos del Estado, como sucedió antes de 2001.

¿Cómo lograste desde tu lugar de rockero romper con ese prejuicio sabiendo que tu rol puede llegar a cuestionarse?

Yo simplemente acciono por lo que siento, no tuve que esforzarme. Lo que más rescato de esta lista es que a diferencia de años atrás incluye mujeres, homosexuales, representantes de conquistas como el matrimonio igualitario, un filósofo, y a mí, que vengo del palo del rock. Todos los que estamos ahí representamos a espacios diferentes y luchas conquistadas con un objetivo en común: el de la integración y la justicia social. Es muy interesante y tiene que ver con un proceso de apertura política inédito en nuestro país.

Suponte que mágicamente en Capital Federal todos votan al Frente para la victoria y ocupás una banca; ¿qué sigue?

La verdad que no lo pensé porque lo veo muy lejano, pero ojalá pase porque eso demostraría que existe otra Buenos Aires. Ahora disfruto todo este proceso porque creo que el cambio de paradigma en algún punto termina siendo un acto de rock. Durante muchos años pensamos que alguien del palo no podía ocupar un puesto político, y al  romper esa regla terminás cometiendo un acto de rock. Es un poco lo que viene haciendo el gobierno, por lo menos yo lo vivo así.

Entonces pongámosle de título a esta nota: “El gobierno rockea”.

Y yo considero que sí porque está abriendo un montón de puertas. Pero en Capital Federal las cosas son diferentes.

¿Cómo hacés para lidiar con las opiniones de un público que tiende a ser más juvenil y escéptico?

Yo los entiendo perfectamente. Muchos me cuestionan que yo en algún momento era anarquista y ahora formo parte del gobierno de turno. Pero en realidad mi vida es anárquica, y hoy mi mirada política tiene mucho que ver con lo que propone este modelo nacional y popular. Hay muchos jóvenes que no vivieron los 90, no saben lo que realmente es peor. Y por eso, generacionalmente, si me toca tener que ponerme de ese lugar para despertar a alguien, lo voy a hacer.

Vas a aprovechar tu llegada para generar algún cambio en la visión de los más jóvenes.

Sí, mucho público que nos viene a ver tiene que pensar a quién va a votar y quizás al conocerme digan “antes de votar a alguien que no conozco, lo voto a Cristian que lo veo en los recitales y es buena onda”. Mi idea es generar un impacto positivo para que los chicos empiecen a elegir qué quieren para su país, porque aunque se estigmatice a la juventud hay muchos chicos que están comprometidos.

¿Y cómo pensás que puede impactar en el resto de la sociedad?

Y a largo plazo va a generar que otros músicos se involucren, sean candidatos y dejen de tenerle miedo a la política. Suele ocurrir que los músicos que uno piensa más tendrían que involucrarse no lo hacen por prejuicios o miedos. Eso es muy particular de Argentina porque en otros países se animan mucho más a levantar una bandera política, como pasó con el presidente Obama en Estados Unidos.

¿Creés que esta decisión pueda llegar a incidir sobre tu vida artística?

Este año cumplimos 25 años tocando, imaginate la cantidad de experiencias que tenemos en recibir críticas de shows, discos, canciones. Además esto que ocurre tiene que ver con una cuestión personal, no tiene que ver con la UMI ni con El Otro Yo. Soy yo el que está en la lista porque creo que es la forma de romper con muchos prejuicios y que los jóvenes empiecen a pensar que tienen la posibilidad de votar e involucrarse.

¿Y en lo personal te perjudica?

Y sí. Creo que se genera kilombo, aunque a mí me gusta el kilombo. Pero desde la mirada de un músico que vive de su carrera a nadie le gusta tener que dar explicaciones. En algún punto tiene que ver con un crecimiento democrático porque los argentinos tenemos que aprender a escuchar todas las voces y opiniones, y me siento bien de poder abrir las puertas del rock a la política.

¿Cuáles son tus planes para después de las elecciones?

Yo seguiré con lo que naturalmente me sale: la banda, y la militancia en la UMI. Seguiré generando espacios democráticos.

*Fotos por Fernando Fernández

Redacción ElAcople.com

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