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El sábado, en Groove, Beto Zamarbide compartió escenario con Ricardo Iorio después de 26 años en los festejos de los 30 años de “Luchando por el metal”. Fue un momento muy emocionante tanto para los músicos como para los presentes. Como previa, Barón Rojo también hizo delirar al público.

Desde que el cantante de Almafuerte se reencontró con el ex vocalista de Logos en los camarines del Metal para Todos V en octubre del año pasado, los rumores sobre una posible vuelta empezaron a tomar forma. Meses después, cuando Beto Zamarbide anunciara el concierto de los 30 años, las sospechas eran cada vez mayores. Si bien era un secreto a voces, muchas desconfiaban de esta unión.

¿Quién lo creía?

Con 18 años de trayectoria y tres álbumes editados, los muchachos de Harpoon dieron inicio a esta mágica velada con un poderoso set en donde pudieron mostrar su heavy metal bien local. Estuvieron acompañados por un pequeño grupo de fans que agitó a cada momento, especialmente en canciones como “Soy la sangre”, “Batalla eterna” y “Choque de cuernos”. Ellos, híper felices en su tercera fecha internacional.

La escenografía para Barón Rojo no iba a ser la misma con respecto a su visita de 2012, ya que no iban a ser el foco de atención. A los hermanos Armando y Carlos De Castro (ambos en guitarra y voz) no les modificó en nada, así que salieron a rockear como de costumbre con “El pedal” como punto de partida. Con una energía juvenil y un audio potente, el publico de a poco se fue entregando a su mando llegando al esplendor en el trío de clásicos, “El presidente”, “Concierto para ellos” (dedicado a Pappo) y “Larga vida al rock and roll”.

También hubo lugar para el nuevo trabajo, la adaptación en español de “Tommy” (1969), la ópera rock de The Who, a la que denominaron “Tommy Barón”. De este disco, que recibió bastantes criticas, se escucharon “La reina ácida” y “El rey del pinball”. Para el cierre, el lugar ya estaba plenitud, y por lo tanto la reacción ante himnos de la talla de “Breakthoven”, “Resistiré” y “Cuerdas de acero” era total.

El concierto de Zamarbide comenzó con un pequeño homenaje al heavy metal nacional. Primero pasó Osvaldo Civile y su legado con Horcas representado en himnos como “Solución suicida” y “Violados y devorados”. Después llegó el turno de Ricardo Iorio para recordar el primer disco de Hermética de 1989 a través de “Cráneo candente”, “Tú eres su seguridad” y “Desde el oeste”. Y por último, recordó a Logos, su propia banda que integró hasta fines del año pasado, con dos temas: “Marginados” y “No se rindan”.

Al Beto lo acompañaron para este tramo Beto Ceriotti (Almafuerte), en bajo; César “Kudo” Galleguillo (ex Rapier), en guitarra; Claudio Galinki (ex Ultraje), en batería; y Patricio Posse en guitarra. Para estas dos canciones Adrián Cenci (ex V8 y Logos) reemplazó a Galinki en los parches. El público, que abarrotó Groove, estaba súper excitado ante clásicos post V8, que sonaron en versiones impecables.

Tras 10 minutos comenzó la fiesta anunciada, aunque de la mano de un himno del segundo disco, “Un paso más en la batalla” (1985): “Deseando destruir y matar”. Durante el arranque, los espectadores decayeron en su entusiasmo, quizás resguardando energía para lo que vendría. A pesar de los altibajos enloquecieron con “Tiempos metálicos” y “Lanzado al mundo hoy”. Las interpretaciones sonaban tan definidas y actuales que daban la certeza de lo adelantados que estaban a su tiempo.

Beto, con un look renovado, tenía a su lado a su hermano Esteban en guitarra; a los ex Logos, Walter Scasso en bajo y Marcelo Ponce en batería; y Cristian Fernández en guitarra. Con algunos invitados, en un momento llegó a haber cuatro violas en escena, como en “Si puedes vencer el temor”  y “Torturador”. El hermano de Beto tenía un gran protagonismo durante cada una de las composiciones.

Y finalmente se dio el encuentro tan esperado: Ricardo Iorio apareció en escena mientras Zamarbide estaba presentándolo. Se vivió un momento único, un reencuentro que pocos auguraban, por eso la emoción invadió a los presentes. Verlos disfrutar en “Muy cansado estoy” generó una locura mayor ya que se percibía un linda conexión entre ellos. “Para el que no lo creía, para los envidiosos”, tiró Beto apenas subió Ricardo. Con “Cautivos de un sistema” y “Destrucción”, terminó de explotar Groove. El fabuloso Tano Marciello estuvo aportando su talento inagotable.

Fue una gran noche del metal argentino, en donde dos de las figuras más emblemáticas se volvieron a juntar en escena luego de 26 años. Ahora, parece, que el sábado en All Boys habrá una nueva oportunidad para verlos.

*Fotos por Fernando Fernández

 

 

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. Ozil

    17 junio, 2013 en 15:18

    Que bueno que se haya dado este reencuentro, que después de tantos años hayan tenido la grandeza de dejar peleas a un lado y unirse, por ellos y por tanta gente que los quería ver otra vez haciendo música juntos, nada más que eso. Aguante!

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