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La luna progresiva

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El jueves, en el Luna Park, Yes emocionó a sus fanáticos con un espectáculo soberbio en el que recrearon de forma íntegra tres grandes discos de su carrera: “Close to the edge”, “Going for the one” y “The yes álbum”. Cerraron con “Roundabout”, un clásico del álbum “Fragile”.

Si bien la grandiosa banda inglesa de rock progresivo había visitado el país en cinco ocasiones, este nuevo concierto iba a ser muy especial. Para el amante del grupo poder disfrutar de tres de sus obras completas por única vez era una oportunidad difícil de obviar. Quizás por esto las expectativas eran mayores, y por ende el “Palacio de los deportes” estaría repleto.

Así da gusto

El metal sinfónico y gótico que practica Beto Vázquez Infiniy dista bastante desde lo musical a Yes, por eso había interrogantes sobre el recibimiento de los presentes. Pero estas dudas fueron refutadas por un público que los escuchó con atención y calidez. Para obtener esa aceptación, la banda eligió su costado más progresivo como en “Soldiers of hope” y “Magical moments of time”. También hubo un momento acústico en “Kingdom of liberty” que alimentó ese respeto.

Era el turno para la agrupación más importante del rock progresivo. De la mano de tres históricos, Steve Howe (guitarra y coros), Chris Squire (bajo y coros) y Alan White (batería) estaban a punto de interpretar discos enteros que incluyen perlas que pocas veces fuero tocadas en vivo. Completan la formación Geff Downes en teclados y Jon Davison como reciente nueva voz (entró el año pasado).

Después de un compendio de imágenes añejas y vigentes acompañados por “The firebird suite”, la emotiva y nostálgica música de Igor Stravinsky, los músicos de Yes aparecieron en escena a las 21.15. El primer disco para recordar fue “Closet to the edge” (1972) con el tema homónimo como inicio. Sin dudas, una obra conceptual fantástica de 18 minutos que generó la primera ovación de pie.

“And you and I” es otra composición que genera placer al escucharla, con un Howe que alcanza la perfección. Éste hombre de 66 años fue el director de orquesta, mostrándose muy meticuloso ante cada acorde y sonido. Con el paso a “Going for the one” (1977), el grupo mostró  un costado más pop. De aquí se destacaron la que da titulo a la obra, “Turn of the century”“Wonderous stories”Davison estuvo a la altura de la historia con una voz preciosa, que no debe enviarle nada a Jon Anderson (dejó la banda definitivamente en 2004) .

Cuando llegó el turno a “The Yes album” (1971), el público estaba súper emocionado. La acústica instrumental “Clap” puso a Howe en el altar de la idolatría. Con la alucinada fantasía de “Starship trooper” se encargaron de enardecer hasta al menos rockero. También hubo lugar para “A venture”, una melodía que antes de este tour jamás la habían tocado en vivo.

“No podía faltar”, fue el comentario de un espectador cuando comenzaron a sonar los primeros acordes del éxito “Roundabout”, del álbum “Fragile” (1971) con un Davison que interactuó con la gente como nunca antes en la noche. Fue un final acorde a la gran velada vivida. Howe fue el mayor ovacionado en la despedida.

Ante algunos shows decepcionante de leyendas, Yes demostró que a pesar del paso del tiempo puede mantener la majestuosidad que los caracterizó durante toda su carrera. Tres discos emblemáticos pudieron escucharse tal cual fueron concebidos, y eso ya es maravilloso.

*Fotos por Fernando Fernández

 

Redacción ElAcople.com

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