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Maravilla Martínez

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Ciro y Los Persas se adueñó del Luna Park, estirando a ocho funciones la presentación de “27”. El Acople estuvo en la fecha del sábado en la que, para alegría de la gente, abundaron las canciones de Los Piojos.

El último gran antecedente de Ciro y Los Persas en el Luna Park fue cuando el cantante y su banda presentaron su show especial “Viaje al centro de la Luna”; en aquella ocasión, se ubicó el escenario en el medio del lugar y el grupo, que descendió de una nave espacial y apareció disfrazado de astronauta, fue girando sobre su eje para que lo viese todo el público desde cada lado.

Ahora, surgió una nueva excusa para llegar al mítico recinto del boxeo porteño: la presentación oficial de 27, el último disco de la formación, que salió hacia fines de 2012. De hecho, Andrés Ciro Martínez y compañía ya habían hecho tres conciertos el año pasado a propósito de este álbum, pero decidieron agregar en principio una fecha más de esta función y finalmente terminaron siendo cinco; así las cosas, en total hubo ocho jornadas, logradas por una incontenible fiebre de Ciro que se propagó como virus entre sus numerosas huestes, marcando una nueva marca bisagra para esta historia, la del cantante post Los Piojos.

En esta ocasión, no hubo naves espaciales pero sí alusiones a viajes que se elevaban del suelo de todos modos, y es que la cosa arrancó con el conjunto tocando “Barón Rojo” y la voz volando en una avioneta, disparando a dos metralletas; la puesta y la canción en sí, inspiradas en uno de los llamados Ases de la Primera Guerra Mundial, el alemán Manfred von Richthofen.

Enseguida, después de este tema de “27”, llegó el primero de una larga serie de temas de Los Piojos: “Chactuchac”. Se sabe, y el hombre no lo ignora: la gente, en su mayoría, está esperando que suenen canciones de la anterior banda del cantante. Y este, que se define como un “agitador” en los conciertos, salió decidido a no privarlos del gusto; a temas de su nueva etapa como “Banda de garaje” o “Tal vez”, enseguida los acompaña uno como “Todo pasa”; a “La flor en la piedra” y “Antes y después”, uno como “Muy despacito”. Y, así, el público se mantiene excitado, atiborrado contra el escenario, festejando que aquella llama que sufrió los embates del tiempo aún sigue calentando.

Hay que decir, al respecto de “Antes y después”, la primera canción de “Espejos” (2010), que la misma ya es celebrada como un clásico, casi como se vive cualquier recuerdo piojoso; y hay que contar, sobre “Muy despacito”, que fue cantada en un costado del escenario, con una luz que solo alumbró al dueño del micrófono y que por supuesto fue uno de los momentos más emocionantes de la noche.

Y, hablando de emoción, luego llegó el turno de “Héroes de Malvinas”, de lo más destacado de “27”. Y, sobre el final de la interpretación, surgió un grupo de veteranos de guerra embanderados; uno pidió la palabra y agradeció por el tema, porque según contó hizo que llegara eso que siempre buscó y es que la sociedad les agradeciera por lo que hicieron: “A mí me sacaron de un potrero y me pusieron un arma en las manos y me mandaron a matar a la guerra. Y después cuando volvimos nadie nos dijo gracias. Hicimos lo que pudimos”, se lamentó. Hay quienes critican la canción de demagógica; sea así o no, si sirve para que los combatientes se sientan reconocidos, ya tiene valor justificado.

Después de un parate, necesario para retomar el clima de show, la banda apareció con “Fumigator”; a este tema piojoso, lo siguieron “Fácil” y “Me gusta”, con la participación de las hijas de Ciro en guitarra y coros, Katja y Manuela. Enseguida, otros temas más de décadas atrás: “Shup-shup” y “Morella”.

Luego, surgirían más invitados especiales: los hermanos Cordone, para acompañar con sus guitarras “Tango del diablo”; Juanchi Baleirón, productor de “27”, para participar del gran hit del álbum, “Mírenla”. Sobre las pantallas, mientras tanto, se proyectó el video del que participó Isabel Macedo. Junto al cantante y guitarrista de Los Pericos, también, el conjunto hizo “El viejo” (Pappo).

Finalmente, restaba que apareciera el último invitado, cuya presencia fue de rigor en esta serie de conciertos: Micky Rodríguez. El ex bajista de Los Piojos, ahora al frente de La Que Faltaba, no dejó de agradecer la invitación y, fundamentalmente, aprovechar para promocionar su proyecto; avisó que el jueves 16 tocaba en La Trastienda y, entonces, si Ciro quería darle una mano estuvo flojo ya que declaró que él no podría participar, si lo convocaban, porque tenía compromisos con su grupo. Promoción entre exitosa y fallida al margen, con su viejo socio Martínez hizo “Labios de seda”, “Como Alí” y “Paso a paso”.

Para el final, después de una larga serie de amagues, y redondeando una velada de más de dos horas y media, quedarían “El farolito”, “Astros” y la inclasificable, amada u odiada “LVR”, que lluvia de papeles mediante incluyó la tradicional lectura de barrios y localidades en las banderas, en este caso un tanto dificultosa para el cantante ya que tenía “un ojo mocho”. Y, en efecto, parecía una suerte de Rocky o mejor dicho, para ser autóctonos, Maravilla Martínez.

*Fotos por Cristian Seligmann

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. MARIANGELES

    6 mayo, 2013 en 12:41

    es verdad!!!…esperamos siempre un chac-tu-chac…los mocosos…!!!!Y ARCO..????DIOS!!!TEMAS Q SON HISTORIAS DE TODOS LOS PIOJOSOS,MEJOR DICHO TATUAJES DEL ALMA!!!!

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