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La tercera sonata

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El pasado fin de semana, en el Teatro Flores, Sonata Arctica se presentó nuevamente en el país con entretenidos shows donde las canciones de “Stones grow her name” tuvieron gran protagonismo.

Luego de sus conciertos en marzo de 2008 y octubre de 2010, el grupo finés regresaba a Argentina con la necesidad de ratificar su poderío. Por más que los ansiosos fans sabían que su séptimo larga duración, “Stones grow her name” (2012), iba a tener un lugar preponderante, ellos querían revivir mínimamente aquellos himnos de “Ecliptica” (1999) y “Silence” (2001) de la mano del talentoso y carismático Tony Kakko.

Buen humor

Los éxitos de la época dorada fueron más fuertes, y por eso lograron agotar prácticamente la primera función, la del domingo. De este modo, la organización decidió agregar una nueva función, el sábado. Entonces para el primer día abrió la gente Numinis y Deus X Machina, y para el domingo, Boudika y Oprha. Cada una de estas pudo desplegar cómodamente su potencial.

Muchos de los fanáticos de la banda finesa se quejaron por los cambios significativos en los últimos tres discos, especialmente por dejar de lado la velocidad y la frescura en pos de medios tiempos y baladas sin el brillo de antaño. Sin embargo, esas decepciones quedaron a un lado a la hora del vivo.

Después de sonar una versión acotada e instrumental de “Wildfire, Part: III – Wildfire town, population” como introducción, Sonata Arctica salió a escena de la mano de “Only the broken hearts (make you beautiful)”, tema que abre su último disco. De movida, el público tomó las canciones como propias, aunque poniendo mayor empeño en gemas clásicas como “Black sheep” y “Broken”.

Si bien el sonido fue el adecuado desde el comienzo, tanto la voz de Kakko como la guitarra de Elias Viljanen alcanzaron su máximo potencial con la sentida “Alone in heaven”, donde el público iluminó la melodía con sus voces. También sorprendió que a pesar de ser su tercera visita, los músicos sigan impresionándose ante las muestras de cariño.

El arranque fue tan explosivo que hasta la mitad del show casi no se comunicaron con sus seguidores. A partir de allí, Tony empezó a dar muestras de su humor con algunas intervenciones geniales como cantar “La cucaracha” y “No llores por mí, Argentina”, o hacerse el rapero. Desde lo musical, el tecladistica Henrik Klingenberg tuvo una destacada actuación con participaciones muy significativas.

“Stone grow her name” ocupó un tercio de la lista de temas, generando cierto enfado en los fanáticos de la primera hora. Más allá que con este disco recuperaron parte de ese aura compositivo tras los extraños “Unia” (2007) y “The days of grays” (2009), muchos lo creyeron excesivo. Esto no quita que los espectadores hayan disfrutado de la hard rockera “Shitload of money” o la híper ganchera “I have right”.

Para el resto show recordaron al menos una canción de cada trabajo. De todos esos momentos, el dueto que conformaron las mágicas “Fullmoon” y “Replica” se llevó la mayor ovación. El final llegó con los doble bombo de “Cinderblox” y “Don’t say a word”. Kakko y compañía prometieron volver.

Sonata Arctica demostró que a pesar de su estancado momento creativo son una banda confiable y divertida en directo. Ellos saben que acá los esperará un público fiel, por más que sus discos siguientes continúen la búsqueda musical que los haga felices.

*Fotos por Fernando Fernández

Redacción ElAcople.com

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