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Animal grunge

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Tras 15 años y dejando atrás viejas disputas, Soundgarden vuelve con “King Animal”. El gran nivel del álbum demuestra que esta era una vuelta necesaria.

El interrogante que surge ante la reunión de una banda disuelta es si realmente tienen algo para dar. No necesariamente pretendemos que los regresos traigan grandes revoluciones musicales, estilísticas, en relación a la identidad original de la banda, pero sí que la sensación sea la de que todavía tienen algo para decir. La idea que su vuelta contribuya al desarrollo del rock, como forma de arte.

La reunión de Soundgarden se consumó en 2010, e incluyó al año siguiente la edición de “Live on I-5”, primer disco en vivo, con registros de la gira por la costa oeste de su último álbum “Down on the upside” (1996). La performance algo despareja y con 15 años de atraso no terminaba de hacerle justicia a la vuelta de una banda de su talla. El verdadero parámetro termina siendo muchas veces el nuevo material.

El riff que abre el disco ya nos amortiza el regreso de Soundgarden. Been away too longes la primera prueba de que efectivamente estuvieron separados por demasiado tiempo y se los extrañó. Por supuesto que Chris Cornell estuvo a la altura en sus otros proyectos (con resultados dispares), pero la vuelta a una banda que marcó a fuego la década del ’90 no es poca cosa, y “King animal” se muestra desde el principio cumpliendo con las expectativas.

Si el comienzo del álbum nos atrapó, el punteo de “Non-state actor” nos termina de hipnotizar y el aullido del cantante al final del estribillo nos transporta de vuelta a aquellos años maravillosos. “King animal” no alcanza la perfección pero no tiene nada que envidiarle a sus mejores producciones (“Superunknown” o “Badmotorfinger”).

Promediando el álbum las guitarras desaceleran pero construyen otra red fascinante de riffs como en “Blood on the valley floor”. Bajan otro cambio más en “Taree”, en donde se destaca el breve pero sombrío solo de viola. La balada tiene un origen previo a la disolución de la banda, en el año ’97; el bajista Shepherd compuso la música en aquel momento mientras que Cornell agregó la letra para conformar uno de los mejores tracks de su regreso.

“Attrition” es la urgencia del grunge mientras que “Halfway there” recupera al vocalista más cerca de sus composiciones como solista, con acústica en mano y una lírica atravesada por las dudas existenciales: “¿Cuán lejos es estar a mitad de camino?”. Hacia el final se destaca “Worse dreams”, poderosa línea de bajo con guitarras distorsionadas al frente.

Aunque luego fueran opacados por el maravilloso “Nevermind”, supieron abrir las puertas del rock alternativo, incluso antes que Nirvana. Hoy, lejos del estallido grunge y de la revolución musical de los años ’90, Soundgarden está de vuelta y con un disco que le hace justicia a su historia.

Redacción ElAcople.com

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