SHOWS

Misa de fin de año

Por  | 

Después de un viernes de lleno total en el Teatro Vorterix, Carajo se despidió de Capital por este 2012 en el Teatro de Flores con una ceremonia colmada de feligreses.

Es algo curioso lo que despierta Carajo en los jóvenes y no tan jóvenes que los siguen. Una especie de apego intenso, un sentido de pertenencia, quizás por el preceptivismo en sus letras, que los fieles corean completas por el sólido mensaje que enarbolan. La cosa es que El Teatro Flores reventaba de gente, muchísimos menores de 15 años, muchísimos con remeras de la banda.

La noche empezó con otro trío, Jaque Reina, muy prolijo y de un cuidado sonido muy en la línea del audio carajero: riffs pesados y estribillos recordables. Quizás tenían momentos un poco hardrockeros, si no en el sonido, en la manera. No deja de ser interesante el respeto mutuo con el público, que fue mucho.

A las 20.59 en punto se apagaron las luces y sonaron las primeras notas de “Joder”, cantado por 1872 de las 1874 personas en el lugar. Es decir, todos menos el baterista y yo, ambos ocupados en nuestras respectivas labores. Para el final de “Libres” ya el teatro coreaba el clásico “Carajo, Carajo” y a mí me entraba la sensación de que estaba ante una misa, tanto por la reacción del público como por el mensaje que llegaba desde los parlantes, plagado de sentencias olímpicas: “Lo que más cuesta es dar”, “abrir el corazón, vivir es festejar”, o “unámonos, peleando la libertad”.

De todos modos, lo que salía por los parlantes era una  banda ajustadísima, con un notorio recorrido por escenarios de lo más diversos. Gente que está muy cómoda y a gusto tocando con los otros dos, haciendo lo que hacen. Andrés es un baterista de una técnica impecable y un gran arreglador de canciones, creo que fue el que más y mejor me impresionó. La lista siguió con “El error” y el festejado “Ironía”, de su primer disco.

El entusiasmo de todos es realmente intenso, y al decir de Corvata, muchos de los asistentes estuvieron también presentes en el Teatro Vorterix la noche anterior. Sin embargo, repasaron con gran fidelidad y prolijidad todos sus discos, y dejando más y más mensajes a los asistentes. “Hacerse cargo es conocer la real esencia de tu ser”, una discutible sentencia neoplatónica, o “pondrás a prueba tu coraje y así sabrás quién sos” o el incesante uso de la palabra “fe” son las que más me resonaron. Aunque no es con esos mensajes sensibles que despiertan el mayor fervor (que es siempre muy alto), sino con los que eligen como cierre.

“¿Vieron el video nuevo?”, pregunta Corvata, y largan con “Virus anti-amor” y siguen “Histeria T.V.”, el interesante “Salvaje” y “Triste”. Después de una hora y media de concierto, se van sin decir nada, pero son ellos los únicos; el resto se queda agitando a la espera de más y no es mucho lo que hay que esperar. Vuelven para el set de bises que incluye “Sacate la mierda” en una versión muy intensa y “dedicada a los políticos” y termina con “El vago”, un mensaje a muchos de los presentes.

Pero si hablamos de mensajes, lo más sorprendente fue un medley de temas de Pantera, repasando de manera instrumental “A new level”, “Cowboys from hell” y “Walk”, incluyendo su lento y pesado final, y la totalidad del público siguiendo a gritos los riffs. Recién ahí noté la enorme cantidad de remeras de Pantera entre los asistentes. Eso es hacer escuela. Una escuela casi religiosa.

* Fotos por Fabiana Solano

Redacción ElAcople.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *