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Música de ensueños

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Blonde Redhead debutó en suelo porteño el último sábado en Niceto con un show realmente cautivante.

 

Confieso que al entrar al coqueto recinto de Palermo, no esperaba verlo tan colapsado de gente. Es que los recitales indie del estilo, excepto Thurston Moore hace unos meses, no venían con gran convocatoria. Al parecer la ansiedad por ver a Blonde Redhead era mucha; una banda que nació a principios de los 90, pero que cosechó fama, éxitos y logros durante los 2000.

Pasadas las 22 sale el trío: los hermanos Simone y Amadeo Pace y ese espíritu distintivo de la banda que es Kazu Makino. El show comienza con canciones de los últimos años como “Love or Prison”, “Falling Man” y “Oslo”. Amadeo y Kazu reparten sus tareas entre las guitarras, los teclados y las voces.  Lo cierto es que la música del grupo toma un vuelo inédito en vivo, que no se escucha en los discos. Podríamos hablar de las referencias a Cocteau Twins, Radiohead, Spiritualized y demás, pero los Redhead forman su universo único de música cinematográfica.

Kazu es la protagonista, la que se lleva todas las miradas. Viste un vestido revelador por momentos y toca descalza o con unas diminutas zapatillas de bailarina clásica. No dice nada, mira para abajo al tocar los teclados, cierra los ojos y baila cuando solo se encarga del micrófono y da la espalda al público y acopla su instrumento frente a su Marshall cuando agarra su guitarra.

Simone Pace tiene un acercamiento diferente; en la oscuridad tiene una figura que remite al flaco Spinetta, incluso por su forma de ejecutar su guitarra. A diferencia de Kazu, la suya es una forma más salvaje de tocar. Se nota que le fascina el mundo de la exploración de sonidos y llevar al límite los instrumentos para crear música. Una mezcla entre lo más primitivo y lo más radical.

Parecido es su hermano, Simone Pace. Entre el jazz y la new wave, como un Stewart Copeland más mala onda. Batería mitad tracción a sangre, mitad electrónica.

Todo eso hace que el show se torne muy intenso y hasta bailable por momentos, cosa que tal vez en los discos uno no logra distinguir. El público parece estar debatiéndose si hay que saltar o quedarse en el molde. Reconoce todas las melodías, donde algunas tienen preferencia. Un mundo donde canciones como “23” o “Melody of certain three” son los hits más grandes del mundo.

El show termina con “Equss”, con Kazu cantándonos “Dejame mostrarte la forma en que te adoro”. Lo mismo que le gustaría cantarle cada uno de los presentes, sea chica o chico, pidiendo que no se vaya nunca.

Blonde Redhead dio un show realmente excepcional. Sin siquiera un telón o imágenes de fondo, solo tenías que cerrar los ojos y crear tu propia película. ¿Te acordás cuando la música tenía ese poder? Por suerte todavía hay gente tanto arriba y abajo del escenario que busca esa experiencia.

* Fotos por Fabiana Solano

azafatodegira.com

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