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La vida en un par de canciones

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Die Toten Hosen celebró 20 años exactos de su primera visita al país con un íntimo show en el teatro Vorterix, el pasado martes 11.

Cuando entrás a ver a Die Toten Hosen en un lugar como el teatro Vorterix, fácilmente te podés confundir y pensar que estás en un bar viendo un partido de Argentina contra Alemania: la cerveza corre, la cantidad de alemanes y porteños se distribuye de manera equitativa y los cantos y las caídas de borrachos no se hacen esperar; solo que esta vez el amor es por un solo equipo.

Particularmente relacionar futbol con música es algo que trato de evitar, pero la conexión entre la banda y el deporte no pueden ser pasadas por alto. Veo las remeras que conmemoran todas las visitas de los alemanes en estos 20 años: de Halley a Obras, de River a Temperley, de Neuquén a Bariloche. Incluso los históricos shows en la calle y en la casa de un fan. Hicieron el camino de cualquier banda under o cualquier equipo del ascenso. Alrededor de treinta conciertos a lo largo del país. Die Toten Hosen es para la gente. ¿Creés que porque esta es una función especial, intima la banda se va a aprovechar? Nada de eso; incluso ponen la entrada más barata que la de su show grande, el sábado en el Malvinas. El claro ejemplo del “practicá lo que predicás”.

Sí, supuestamente somos el mejor público del mundo y le hacemos el circo a cada artista extranjero que nos visita, pero cuando la banda empieza con “Ballast der republik” puedo asegurar que el tipo de comunión es otra. Casi una energía palpable hay en el aire. Breiti, uno de los guitarristas, anuncia lo que tantas veces hemos oído: “Al que se cae lo levantan, y la birra la comparten”.Esas palabras tan simples resumen el espíritu que hay en la sala. Esa afinidad que hace que alemanes hablen en español y argentinos canten en alemán. “Auswärtsspiel”, “Liebesspieler”, “Verschwende deine Zeit” van sonando y no sé cómo la gente hace para cantar las canciones, pero las cantan. Las cantamos. En el calor del momento y en un lugar tan íntimo tal vez uno no caiga, pero si van el sábado al Malvinas, observen y escuchen a 8.000 personas cantando en un idioma que no manejan.

Lo mismo pasa arriba del escenario. Campino trata de hablar y cantar en castellano. Suenan “1,2, ultraviolento” y “Días como estos” y la verdad no pega una. No importa, porque nosotros no pegamos una tampoco. Como él bien dice: “Lo mejor de venir a Argentina no tiene que ver con la música, sino con conocer gente”. Campino es un tipo que, haga lo que haga, va a tener la mirada de todos. Es de esos tipos que tienen un magnetismo innato. Tiene la facha, el cuerpo y la energía de un pibe de 20 años; grita, corre, baila, se tira al público, se baña en cerveza. Hoy no se colgaría de la estructura del local, pero su integridad física corre peligro varias veces a lo largo del show.

El rubio dice que todos estos años no fueron sobre la música, pero sin grandes canciones esto no sería nada: “Bonnie & Clyde” con récord de gente mosheando; la furia desatada de “Pushed Again”; el momento donde hacen sentar a todos en “Steh Auf”; la invitación a un chico del público para cantar “Alles was war” y otro para tocar la guitarra en “Paradies”; la cara de felicidad del cantante durante “Hier Kommt Alex”. Momentos grandes sobran; particularmente siempre me quedo con “Wünsch DIR was”, con su épico estribillo que la gente exclama a grito pelado. Ese es el momento clave, donde la música no tiene frontera, donde está la verdad, donde no importan las diferencias, donde te unís a gente que siente el mismo amor por algo tan grande y tan insignificante como lo es una simple canción.

Los 30 temas seleccionados tienen algún mensaje: 30 años de historia, el legado de los Ramones (“Blitzrieg bop”), la amistad que nos une (“Freunde”). Las últimas son “Bis zum biterren ende” (“Hasta el amargo final”) y “You’ll never walk alone” (“Nunca caminarás solo”). La banda se despide, pero hasta unos días nomas.

Los verdaderos amigos son lo que están siempre, sean buenos o malos tiempos. Los Hosen vinieron tanto en buenas como malas épocas. En tiempos de crisis y tiempos de abundancia. El sentimiento nunca cambió. Gente se ha conocido, parejas se han casado, niños han nacido. Todo gracias a un par de canciones. ¿Cómo no vamos a festejar?

Fotos por Cristian Seligmann

Imágenes del show

Imagen 1 De 17

Fotos por Cristian Seligmann

azafatodegira.com

1 Comentario

  1. LahijadelaLágrima

    12 septiembre, 2012 en 00:00

    la foto 4. grossa. mucho rock.

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