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Vientito de Tucumán

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Divididos suele buscar un motivo, una explicación, una justificación para tocar. Todas las bandas lo hacen, por supuesto, pero en estas líneas se hablará del trío que está próximo a cumplir veinticinco años de historia y que este fin de semana hizo dos fechas en Flores, en El Teatro. La última gran consigna de la banda para un show fue la presentación de su último disco, el esperadísimo “Amapola del 66”; antes y después, el conjunto hizo recitales acústicos, de estreno de DVD en vivo y hasta conciertos libres de humo. Pero a veces no hay razones para que las cosas sucedan; a veces las cosas ocurren porque sí, y estas fechas de Divididos fueron justamente porque sí. A fin de cuentas, ¿qué motivos extraordinarios se necesitan para que valgan la pena un par de horas de rock?

El viernes, como de costumbre, después de la jornada laboral de rutina trasladarse en la ciudad era caótico; entre bocinazos e insultos, la mayoría de los porteños huía como de costumbre al comienzo del entretenimiento y el descanso del fin de semana. Un grupo de ellos, poco más de mil quinientas personas, fueron a Flores a ver a Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella en acción; debajo del escenario, toda esa gente sedienta de alcohol y rock, exigiendo al lugar a darles sitio hasta en sus más recónditos recovecos; arriba, una parte de lo que deseaba la masa, la parte más importante por supuesto, la única parte en verdad: Divididos.

Entre humo y luces de colores, los músicos comenzaron su show con su versión de “Sucio y desprolijo”, un excelente homenaje a Pappo; después, “Haciendo cosas raras”, una canción desde aquel antiguo primer disco, “40 dibujos ahí en el piso” (1989). Mollo, como de costumbre, de buen ánimo y humor; Arnedo y Catriel, también como es habitual en ellos, ensimismados en sus instrumentos. Los temas que eligió la banda para compartir en el primer tramo del recital fueron “Narigón del siglo”, “Casi estatua”, los infaltables “¿Qué tal?” y “Azulejo” y algunos de su flamante álbum como “Mantecoso”, “Hombres en U” y “Buscando un ángel”; por cierto, cabe señalar que las nuevas canciones se integran entre los clásicos de siempre sin interferencia alguna.

Hacia la mitad de la noche, Divididos pisó el freno; Mollo y Arnedo se sentaron en unos bancos y sin electricidad hicieron una serie de temas como “Vientito de Tucumán”, “Como un cuento” y “Brillo triste de un canchero”, en lo que fue uno de los momentos más recordables de la velada. Enseguida, volvió la electricidad pero la intensidad subió paulatinamente, con el gran hit de la banda, “¿Qué ves?”, y una de las mejores canciones del trío, “El fantasio”, en la que el cantante y guitarrista punteó un solo que provocó emoción y en una pareja en particular un arrebato de pasión; a medida que Mollo sacaba más llanto y misterio a sus cuerdas, ellos dos, en el medio de miles, más se aislaban en su tormenta de manotazos y lenguas y apretujones.

Para el final del show, lo de costumbre: otra sacudida de rock and roll, pero ahora compuesta pura y exclusivamente de los grandes clásicos del trío. Casi no hace falta decir que se hace referencia a “El 38”, “Ala delta”, “Sobrio a las piñas”, “Rasputín”. Una vez más, mientras Arnedo y Catriel continuaban machacando a toda potencia, Mollo cumplió con su ritual de bajar a apretar manos y regalar sonrisas a aquellos fanáticos que resistieron toda la noche delante de todo, para ver y oír mejor que ninguno. Eso era lo último que quedaba de parte del grupo, hasta el día siguiente.

Uno sabe que hay cosas que, pase lo que pase, siempre están ahí. Como un árbol, o una laguna, o un vecino. Uno puede irse de viaje, lejos y muchos años; sin embargo, de regreso, ese árbol, esa laguna y ese vecino estarán en el mismo sitio, firmes, como si fueran un retrato vivo. Divididos es parte de nuestro rock de la misma forma; más aún, la excelencia de los recitales del trío lo es. Uno puede dejar de ir durante varios años a ver a la banda sin temor, porque sabe que cuando vuelva a hacerlo se encontrará con el mismo perfecto grupo, haciendo otro excelente show. Porque así es Divididos, es parte de esas pocas cosas ajenas que nos transmiten seguridad; es como ese vientito de Tucumán, que sabemos que siempre estará soplando.

Redacción ElAcople.com

1 Comentario

  1. javier

    7 mayo, 2012 en 00:00

    y las fotos????

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