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La vieja guardia

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Pasada la primera visita de Foo Fighters en la Argentina junto a varias bandas internacionales, llegaría el turno de la tercera y última fecha del Quilmes Rock, y se presentaba la posibilidad de ver a grandes artistas nuevamente en un estadio de River Plate que estuvo lejos de completar su capacidad.

La fecha nacional no se interesó por mostrar nada nuevo desde lo artístico y apostó a los nombres consagrados, y este quizás haya sido su mayor pecado. Siempre es una buena oportunidad para dar a conocer al público masivo nuevas bandas, emergentes, que no tienen la difusión que merecen. Lamentablemente no fue el caso.

Banda de turistas logró ganarse un lugar en el escenario principal y dar a conocer su flamante “Ya”. El público comenzó a acercarse desde temprano; gracias a numerosos descuentos y concursos la venta de entradas repuntó y el campo de River terminó la noche con poco más de la mitad de su capacidad ocupada. Esta situación deja en evidencia que los precios están siendo extremadamente elevados.

Ya entrada la tarde llegaba a escena Catupecu Machu, única de las bandas principales con material reciente para mostrar. Y así lo harían en el comienzo de su breve show (apenas nueve temas). Abrirían con “El mezcal y la cobra”, tema que da nombre al disco, y seguirían con “Confusión”, “Aparecen cuando bailamos” y “Metrópolis nueva”. Luego se dedicarían a los clásicos sumando varios invitados.

A Fer Ruiz Díaz poco le importa si su banda es la principal en el festival o si tiene que salir a tocar de tarde frente a algunos miles; sus ganas, su entrega, su intensidad no bajan del 110% en lo que dure su set. Además da una gran muestra del plus de un festival, ese valor agregado: invitar a compartir el escenario con otros artistas.

La furia de “Y lo que quiero es que pises sin el suelo” (con Pichu Serniotti y Mauro Ambesi, de Jauría) con la consigna de saltar a 80 centímetros del suelo; “Magia Veneno” con Daffunchio y Gaby Martínez de Las Pelotas, y el cierre con “Dale!”(dedicada a su hermano Gabriel, presente en el estadio, y también a Spinetta, “donde quiera que esté”), uno de los mejores pogos del rock de acá, con la presencia de El Mono de Kapanga.

“Buenas noches, buenas tardes, buenos días, ¿Estamos bien?” saludó Daffunchio cuando la luz natural comenzaba a bajar en River. Y ese clima de atardecer casi veraniego quizás haya sido ideal para empezar su show con un poco de reggae. Suenan “Si supieras” y “Qué estés sonriendo” para un momento inmejorable para destapar una cerveza bien fría y las ganas que chocan con otras de las contradicciones del festival: sólo gaseosas y agua.

Si bien desde diciembre se encuentran trabajando en su nuevo disco no adelantaron ninguna novedad y “Despierta” (de 2009) continuó dominando su setlist. “Que podés dar”, “Pasajeros” y “Personalmente” se escucharon sobre el primer tramo del show.

Inevitable extrañar la voz de Sokol en ese enorme tema que es “Bombachitas rosas”, y dedicada al Bocha como ya es costumbre sonó “Sueños de mendigos”, marcando un final que llegó con “El ojo blindado”, devolviendo la invitación a Fer Ruiz Díaz.

En el escenario 2 hubo tiempo para que Richard Coleman mostrara algunas canciones de interesante disco “Siberia Country Club”. Lamentablemente el volumen de estos shows era mucho más bajo y no se lograba apreciar como uno hubiera querido. El corte de difusión “Hamacándote” y “Turbio elixir”, algunos de los buenos momentos del cuarto Soda Stereo.

Volviendo al main stage y al ritmo de “El amor después del amor” (con la intacta voz de Claudia Puyó) comenzaría el show de Fito Páez, que se encuentra preparando la gira por los 20 años de este gran disco, el más vendido del rock nacional. El rosarino, de impecable blanco, se basó en una lista de temas a puro hit, y una gran banda que lo acompañaba para dar uno de los mejores (sino el mejor) shows de la noche. Se sucedieron “11 y 6”, y más tarde  “Un vestido y un amor”, en donde el público se hizo cargo por completo de los estribillos.

La emoción tomó por asalto a los presentes cuando homenajeó a Luis Alberto Spinetta con una nueva composición: “La vida sin Luis”. Con versos como “Tu vida me hizo brillar” nos damos cuenta que a dos meses de su desaparición todavía lloramos su ausencia y lo seguiremos haciendo.

“Polaroid de locura ordinaria” y el grito punk de “Ciudad de pobres corazones” serían dos de los puntos más guitarreros y altos de su set, que cerraría, como es habitual, con “Mariposa tecnicolor” y un “Dios te bendiga Buenos Aires”.

Sobre el fondo del escenario comenzó a proyectarse una recorrida por toda la discografía de Charly García, quien irrumpiría en auto ingresando por la pasarela lateral, con una de esas entradas originales que el bigote bicolor hacía habitualmente en los ’80 (recordar aquella vez en Ferro entrando en ambulancia).

“Fanky” y “Rezo por vos” darían comienzo a un show en donde García recorrería varias de sus etapas musicales: desde “Instituciones” de Sui Generis hasta “No importa”, de su último trabajo “Kill gill”. Al igual que su amigo Páez, la voz deteriorada de Charly se apoya en una enorme (en calidad y cantidad) backing band en donde se luce el Negro García López (escuchar el solo de “Cerca de la revolución”) pero que se complementa más y mejor con un trío de cuerdas y un bandoneón.

Redacción ElAcople.com

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