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Celebrar la vida

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Para entender qué significa Cosquín Rock para Santa María de Punilla puede tomarse de ejemplo la película “El baño del Papa”; en este film uruguayo, ambientado en 1988, se relata la historia del pequeño pueblo Melo y su espera de la visita de Juan Pablo II. Llegarían con el Sumo Pontífice, estimaban los lugareños, unas 50.000 personas; esto significaba una oportunidad inmejorable para enfrentar su acostumbrada pobreza, al menos un día. Entonces, aquí y allá se abrían puestos de comida, bebida, cuidado de bolsos, estacionamiento de autos, alquiler de habitaciones; el protagonista de la película, Beto, fue el más original de todos: construyó un baño a un costado de su casa, decidido a cobrar por su uso.

En Santa María ninguno de sus habitantes llegó a imitar al héroe de “El baño del Papa”, pero tampoco dejaron de esperar este fin de semana para agudizar el rebusque y hacer unos mangos con la visita de un Santo Padre particular: el rock, que traería tantos miles de fieles como Juan Pablo II. Así, el paisaje rutero despoblado y la orilla de las aguas mansas y solitarias del río, próximas al único semáforo del lugar, repentinamente se vieron repletas de improvisada oferta de cualquier cosa, pero sobre todo de dos elementos: cerveza y choripán. Y los lugareños quitaron las cortinas de sus ventanas y pusieron carteles ofreciendo cuidado de equipaje o venta de bebida y comida; de la nada, surgió una juventud de infaltable remera rockera y emergieron equipos de música, haciendo sonar sin cesar a Los Piojos, Los Redondos y Almafuerte. Ninguna de estas bandas se presentaría en el festival; aunque estando dentro de esta atmósfera, de algún modo difícil de explicar, pareciera que sí estarían. Y es que había mucha expectativa el viernes, tantas ganas que comenzara la versión 2012 de Cosquín Rock que nada parecía imposible.

Por supuesto, y como no podía ser de otra manera, la fatalidad que sacudió el miércoles 8 fue el asunto latente en toda la primera jornada; ya desde los inicios mismos, cuando todavía el sol cocinaba cabezas despiadadamente, Eruca Sativa homenajeaba a Luis Alberto Spinetta y su imagen comenzaba a aparecer desde entonces por las pantallas gigantes, ubicadas al centro y a los costados del escenario principal. Tiempo después, lo mismo haría el resto de los grupos que ocuparía ese espacio: Jauría, Massacre, Illya Kuryaki and the Valderramas, Calle 13, Las Pastillas del Abuelo y Charly García. El recuerdo y la despedida del Flaco fue un lazo que estrechó de manera asombrosa a todos y cada uno de los músicos y espectadores.

Massacre hizo su tributo directamente desde la apertura de su show con “Ana no duerme”, de Almendra. También, Wallas y compañía aprovecharon para tocar canciones de su último disco, “Ringo”, como “Tanto amor”, “Tengo captura” y “La virgen del knock out”. El cantante bromeó bastante, jugando al stand up: “¿Dónde está Cumbio?”, preguntó. “Y no lo digo para bardearla, porque es una genia, pero en serio ¿dónde está? Un día la amábamos y ahora desapareció. Así somos los argentinos, no tenemos memoria”, remató. Antes de esto, había sido el turno de Jauría: “Nos quedamos en silencio sin saber qué decir. Son de esos personajes que uno siempre piensa que van a ser eternos, que siempre van a estar”, había dicho Ciro Pertusi en la previa, al respecto del fallecimiento de Spinetta. Durante el set de su conjunto, las alusiones a él continuaron; además, hubo espacio para Las Madres de Barrio Ituzaingó, una agrupación que lucha contra la fumigación indiscriminada en pueblos y barrios rurales, y para Gilda, ya que la banda se retiró con una canción de ella: “No me arrepiento de este amor”.

Mientras tanto, alrededor del extenso y vasto predio, en el escenario temático Saltala Banca y El Bordo hacían lo suyo; el lugar en cuestión tuvo más puntos importantes con La 25, Casi Justicia Social y Los Gardelitos. Patricio Santos Fontanet, al frente de una de las bandas que más gente había convocado a la fecha, cantó tan fuerte que su voz parecía con la pretensión de mover las sierras. Más aún, por el césped sin fin del predio había más entretenimiento, desde un zamba hasta un toro mecánico (!); asimismo, entre el escenario principal y el temático, se encontraba el hangar y en él estuvieron Marian Pellegrino, Los reyes también, Jotes, Santa Esquina, Hipnótica, Maltrato, Synesthesia y Guardianes del freezer.

Lo más esperado de la noche fue el momento en que tuviera que surgir Illya Kuryaki and the Valderramas; previamente, se había especulado sobre la participación de la banda, pero el propio Dante la confirmó así: “Vamos al Cosquín porque así hubiese querido mi padre”, dando desde entonces una lección de agallas y entereza. “Chaco” dio inicio al show, por supuesto especial; no obstante la situación, la banda desplegó todo su arsenal para hacer del lugar la mejor pista de baile, con “Jennifer del Estero” y “Coolo” y hasta con una canción nueva, “Funky futurista”. El público, cantando por Luis Alberto, logró imponer el asunto que Dante no había mencionado durante los primeros temas: “Gracias, mi viejo está acá. Vamos a celebrar la vida”, gritó. Después, el recuerdo cobró lugar definitivamente, y en dos momentos sobre todo: con la versión de “Post Crucifixión”, de Pescado Rabioso, y con un solo de guitarra memorable y épico de Dante en “Virgen de riña”, que dejó pasmados a espectadores y compañeros; bastaba verlo a Emmanuel Horvilleur, emocionado, viendo a su socio improvisar esos gritos de lamento al instrumento, arrodillado contra los equipos del sonido, liberando tanto dolor como pudiera albergar. “Te amo, papá”, dijo después. Y cuando parecía que todo terminaba así, con el abrazo interminable entre Emmanuel y Dante, aparecieron las fuerzas para un final a la altura del dúo: “Remisero”. Nuevamente, hay que marcarlo: una lección de agallas y entereza.

Fue fácil darse cuenta que era el turno de Calle 13: repentinamente, al frente del vallado, lo más cercano posible a la pasarela que tenían los músicos para acercarse más al público, se instalaron cientos de chicas que no podían disimular su excitación. René, con su actitud recia y su lomo musculoso y siempre desnudo, las atrae y calienta. ¿Y cómo sería lo de Calle 13? Caliente, en efecto: “Calma pueblo”, “Vamo´ a portarnos mal”, “Fiesta de locos” y “No hay nadie como tú” fueron los momentos más apasionados de la primera fecha. Sin embargo, el orgullo de Puerto Rico dejó ver su costado sensible y homenajeó a Spinetta con una tierna versión de “Todas las hojas son d

Redacción ElAcople.com

2 Comments

  1. LahijadelaLágrima

    14 febrero, 2012 en 00:00

    Grosso lo de IKV

  2. ISABEL

    13 febrero, 2012 en 00:00

    CHARLY… QUE EMOCION X DIOS!!!! QUE SENTIMIENTO…. HAY CON EL OMANAJE AL FLACO… DOS GRANDES UNICOS EN LA HISTORIA DEL ROCK AND ROLL.. GRACIAS COSQUIN!!!!! SALUDOS Y BUENA LA ONDA DE EL ACOPLE… VILLA MERCEDES (SAN LUIS) PRESENTE..

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