DISCOS

La música como arma

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Desde que empieza “La quinta armonía” hay dos cosas que se advierten: por un lado, la destacada participación de Pablo Otero en teclados y, por otro, de qué trata Andando Descalzo. Sobre el primer punto, hay que decir que resulta difícil encontrar una canción en el disco en la que las melodías del tecladista no tengan su momento de luces para sí, exclusividad por cierto que parecieran pedir los temas. Sobre lo segundo se hablará después.

“La quinta armonía” es el flamante y cuarto álbum del grupo de Mataderos y es una justa continuación de su discografía, sobre todo de sus dos primeras y recomendables por demás obras:“Andando Descalzo” y “Mil destinos”.

Como de costumbre, la realización tiene muchas partes bailables; uno de los sellos de la banda, justamente, es armar fiesta con su música. Entre las canciones fiesteras se anotan el cuartetero “Al revés” y “Cachivache”; también incitan a mover el esqueleto pero con sutileza, con movimientos más armoniosos que exaltados, la cumbia “Ausencia”, “Dale” y “Cuando llueve”, con estribillo pegadizo como single de publicidad.

Mención aparte merece “El intocable”, la pieza más completa, que tiene un poco de todo eso que hace que a veces Andando Descalzo guste inevitablemente; un poco de baile, un poco de rock, una voz particular y una letra para cantar con ganas: “No me digas qué hay que hacer”, “Haz lo que yo digo, no lo que yo hago”, “Y te diré pará, ya sé cómo pensás y no es asunto mío”.

El álbum presenta un dúo de temas tranquilos: “Al viento” y “Hoy quiero”, el primero, guitarrero, y el segundo, para escuchar y escuchar, con piano y silbidos. Además, hay una canción de introducción en la misma sintonía de calma pero que es, en realidad, predecesora de tormenta: “En el mar”, de tinte oscuro, que cierra la obra densamente.

“La quinta armonía” dice de qué trata Andando Descalzo. El nombre del conjunto puede referir a gente en patas y aludir entonces a una cosa hippie; menos inocentemente, el nombre manifiesta tipos que no andan calzados y marca una distancia con un otro. Una cosa y la otra, con solo escuchar la primera canción del álbum, “La pipa”, se sienten: gente relajada, músicos relajados más bien, en patas, haciendo el arte por el arte y sin otra arma que la música.

*El sábado 20 de noviembre, Andando Descalzo presenta “La quinta armonía” en Groove.

Redacción ElAcople.com

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