RESEÑAS

Fuera de tiempo

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Para P.O.D., el momento de mayor suceso comercial quedó allá lejos y hace tiempo. Después de vender más de tres millones de placas con su cuarto álbum, “Satellite”, que se editó el 11 de septiembre de 2001 y que los catapultó a la fama mundial, la banda decayó en su popularidad con sus tres discos siguientes. Sin embargo, a sus fans argentinos poco les importaba; lo único que querían era verlos finalmente en escena.

Sueño trunco

Desde el minuto en que se anunció que las bandas de Andrés Giménez (D-Mente) y Marcelo “Corvata” Corvalán (Carajo) compartirían escenario, las especulaciones sobre una posible unión de A.N.I.M.A.L. (grupo que los ligó entre 1992 y 2000) comenzaron a circular por la web. No obstante, no era lo único que se chismoseaba, ya que saber qué agrupación contaba con más fanáticos y cuál era la más contundente musicalmente, formaba parte de otra discusión.

Por distintas cuestiones, D-Mente no plasmó su enérgico show de costumbre. Por un lado, el audio nunca logró consolidarse, y por otro, las versiones de sus canciones no alcanzaron la dimensión esperada. Quizás los espectadores percibieron esto, y por ello respondieron fríamente. Bellas perlas como “Creí sin ver” o “Luz” sufrieron las consecuencias. Gracias a la alternativa versión de “El nuevo camino del hombre”, de A.N.I.M.A.L., levantaron su imagen.

La situación con Carajo fue totalmente diferente. De movida, el audio fue demoledor y sus canciones lucieron en plenitud. El trío demuestra continuamente que los directos son su punto fuerte. Si bien con “Chico granada”, “Inocencia” y “Joder” manifestaron su poder, con el medley habitual de Pantera alcanzaron su expresión máxima. Ahora sólo necesitan renovar su repertorio para mantener el interés.  

El anhelo de verlos juntos otra vez fue apenas un rumor que recorrió el mundo cibernético. Según fuentes confiables, no hubo comunicación alguna entre Giménez y Corvata.

Se hicieron esperar

Un cronometro colocado a la derecha del escenario, que marcaba la cuenta regresiva para el inicio del show, era todo una rareza. También se podían observar como escenografía siete leds de forma rectangular y dos plasmas delante de la batería. En relación a esta interesante puesta visual comenzó a sonar una intro futurista cuando según el reloj, el show se había retrasado cinco minutos.

Durante la extensa bienvenida, los músicos se fueron acomodando en sus posiciones con la particularidad de que su cantante Sonny Sandoval se ubicó en la valla junto al público. Con la ayuda de la gente de seguridad, el vocalista cantó “Lie down” en compañía de sus fans. Con la siguiente, “Hollywood”, el sonido permaneció desparejo. Todo mejoró con la aclamada “Boom”; no sólo las cuestiones técnicas sino que también la actitud de los espectadores.

Después de dos álbumes sin la repercusión esperada, “Payable on death” -2003- y “Testify” -2006-, retornó su guitarrista Marcos Curiel a fines de 2007. Con él editaron “When angels & serpents dance”, mejorando compositivamente aunque sin el éxito esperado. El viernes, con “Shine whith me” se produjo uno de los momentos más emotivos. También pasaron de este CD, “I’ll be ready” y “Kaliforn-Eye-A”.

Más allá de que siempre se los conoció por sus creencias cristianas evangélicas, P.O.D. se caracterizó por innovar dentro de un estilo como el ñu metal. El rap-core o algunos toques reggae los diferenció del resto. Sin embargo, su postura en vivo es propia de un grupo de hardcore. Sandoval, por su vestimenta, movimientos y comentarios, es el principal responsable de esta connotación. Las rondas típicas del género también cooperaron con esta afirmación.

El calor del público dependía exclusivamente de la canción que estuviera sonando. Por supuesto, con las melodías de “Satellite” la pasión era superior (muchos de los asistentes sólo conocían este álbum). “Set it off”, “Youth of the nation” y “Celestial”, algunas de ellas.

Fuera de ello, por desconocimiento de la masa y cierta intrascendencia de la propia canción, se producían ciertos baches durante el show. Esto generaba que el concierto nunca fuera avasallador. Los hits de aquel álbum salvaban esos huecos. Por ejemplo, cuando sonó su mayor himno, “Alive”, la interacción entre banda y público fue la mayor.

La banda homenajeó a dos agrupaciones de su gusto: U2 y Rage Against The Machine. De los irlandeses hicieron “Bullet the Blue Sky”, y de sus compatriotas, “Freedom”. En los bises Sandoval se colocó la camiseta argentina como un gesto de cariño por el amor recibido.

P.O.D. pasó por Argentina ocho años después de lo debido, es decir, si hubiera llegado en ese momento la locura y el interés hubiera sido otro. Más allá de que cumplieron con un show correcto, se notó que su pico creativo es parte del pasado. ¿Podrán en algún momento retomar aquel camino? Sólo el tiempo lo dirá.

Redacción ElAcople.com

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