RESEÑAS

Esperábamos más

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Pasado y presente

Morten Veland (guitarra y voz) formó Tristania en 1996 junto a otros dos músicos, siendo así una de las bandas precursoras del metal gótico junto con Theater of Tragedy. Tras lograr un prestigio y un éxito comercial importante con sus dos primeros discos (Widow’s Weeds1998– y Beyond The Veil1999-),Veland decidió alejarse del grupo y armar Sirenia a principios de 2001.

Hoy en día continúa con este proyecto, con el cual lleva editados cuatro álbumes (entre ellos, los reconocidos “At sixes and sevens” -2001- y “An elixir for existence”-2003-). De esta manera, el amante del género tenía el privilegio de observar a este icono noruego. Después de un irregular debut de su ex banda el 14 de mayo de 2008, ahora tenía la oportunidad de cambiar la historia.

De aquí y de allá

Últimamente, los eventos metaleros internacionales suelen contar con tres bandas soportes o más. En esta ocasión, sólo dos iban a formar parte de esta velada: Fixión, de Uruguay y los ascendentes Prog Nois.

La gente de Fixión llegó de Montevideo para mostrarnos algo de su primer disco, “En la oscuridad” -2009-. “(No) quiero ser dios”, una de las que sonaron. Sus toques industriales y góticos fueron muy bien recibidos por la monada presente. Con Sweet Dreams”, cover de Eurythmics, los conquistaron definitivamente.

Prog Nois también logró presentarse de buena forma gracias a un sonido depurado y potente. Su metal moderno con toques progresivos pudo lucirse, especialmente en canciones como “Rencor” o “Dispárame”. Cerraron con la correcta y prolija versión de “Enjoy the silence”, de Depeche Mode. Tienen un futuro más que interesante.

Algo en el tintero

Cuando sólo faltaban cinco días para el concierto, éste se trasladó de Súper Rock a The Roxy Live Bar. Si bien este coqueto local garantizaba un mejor escenario y un sistema de sonido más adecuado, también se sabía que podría generar una cierta frialdad del público.

Una vez que Sirenia subió a escena se pudo comprobar la distancia que provoca este espacio. Con los primeros acordes de “The Path to decay”, el calor de sus fans, tal como se esperaba, no fue el ideal. Vale mencionar que éste no fue el único punto negativo de la noche.

Durante la primera melodía, el audio estuvo por debajo de lo normal, con una falta de fuerza notoria que hacía presagiar lo peor. Sin embargo, tras el saludo de Morten Veland, el sonido dio mágicamente un vuelco de 180º en “Sundown”. Cómo verán, el comienzo del show distó de ser el mejor. Continuaron con “Euphoria” y “The seventh summer”.

Además de Veland, el grupo está integrado actualmente por dos hispanos-hablantes, la española Aylin, en voz, y el chileno Jonathan Pérez, en batería. Sólo el guitarrista Michael Krumins es noruego como su líder.

Una particularidad de la banda es que no cuenta ni con un bajista, un tecladista ni un corista estables. A veces, para las sesiones de grabación utilizan sesionistas, sino el propio Veland se encarga. Sin embargo, lo que llamó la atención es que para el vivo Sirenia no contó ni siquiera con un bajista.

Estos instrumentos fueron reemplazados por sonidos sampleados a cargo de Morten. Naturalmente esto le quitaba improvisación y frescura a las canciones, que por momentos parecían ser versiones íntegramente de estudio. Que los teclados y los coros estén en pistas es entendible, pero no tener un bajista en escena es difícil de comprender.

Posiblemente, y debido a estas circunstancias, han estado interpretado un mismo set list durante la gira americana, que pasó por México, Colombia, Brasil y Argentina. Como Chile no estaba incluido, varios fans de allí se acercaron para el espectáculo.

Si bien el show se basó en sus últimos dos discos, viejas perlas como Star-Crossed”, “Meridian y Sister Nightfall”, fue las que provocaron las mayores exaltaciones en el público.

Redacción ElAcople.com

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