RESEÑAS

El curioso caso de Los Natas

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Al finalizar un concierto de Los Natas, los comentarios son siempre los mismos. Así es como en la noche del viernes, mientras la gente definía si irse o quedarse al after party musicalizado por Dj Trincado, podían escucharse cosas como “qué bestia es el batero”, “cómo te deja la cabeza esta banda” y el clásico debate entre los que prefieren los temas instrumentales y los que aceptan la voz cantante de Sergio Ch.

“El bolsero” fue el tema elegido para cerrar el concierto, con las luces del escenario en su máximo esplendor y la incursión al mismo, por segunda vez en la noche, del Topo para hacerse cargo del micrófono.

Previamente, el incansable Walter Broide, dejó a un lado los tachos para dirigirse al público, agradeciendo la concurrencia y pidiendo perdón por los altos precios que manejaba la barra del lugar.

A esta altura, el frío que gobernaba la ciudad había sido destituido a través de una avalancha de riffs machacantes, que sumados a la densidad y rispidez que caracteriza al sonido de la banda, cubrieron de aridez el lugar. Es que temas como “Meteoro 2028”, “Paradise”, “Humo negro del Vaticano” y “Planeta solitario” se precedían sin pausa, tornando difusos los límites entre uno y otro, formando así una idea de continuidad sonora permanente.

Promediando el show, llegó el turno de hacerle un guiño a la reciente visita del principal cliente de Jack Daniels, interpretando el clásico de Motörhead, “Ace of Spades”, con la aparición del Topo en escena, quien fuera presentado previamente por el guitarrista de la banda, mediante una acusación de gataflorismo al público, ya que según él, “cuando viene no lo quieren y si no viene lo piden”.

Mientras en el stand de discos montado a un costado del lugar podían apreciarse las ediciones en vinilo de la discografía del grupo, que serán el deleite de aquellos seguidores más fetichistas, el primer segmento del concierto serviría para presentar temas de su más reciente producción, razón por la cual se antecedieron en la lista “Resistiendo el dolor”, “El nuevo orden de la libertad” (que da título al disco) y “Las campanadas”, que sería el punto de partida del recital, luego que se abriera el telón y se dejara ver en la pantalla la calavera que oficia de logo del Motoclub.

Previamente se efectuó la actuación de Gran Martell, agrupación comandada por el ex Divididos Jorge Araujo en batería, y secundado por Tito Fargo (aquel que aportara sus seis cuerdas en los Redonditos de Ricota) y Gustavo Jamardo (ex Porco) en bajo, quienes abrazados en el centro del escenario, recogerían el aplauso que los allí presentes les brindaban.

La presentación de este power trío rescata la esencia del rock más tradicional, apoyado en la contundente y demoledora base perpetrada por Magoo y Jamardo, mientras Fargo se encarga de aportar la sutileza necesaria para apaciguar tanto tormento.

Los músicos desplegaron su set, acompañados por imágenes de films bélicos, con la firmeza y tranquilidad que les brinda los años de experiencia en el medio, factor que por momentos se les vuelve en contra, denostando cierta frialdad en la ejecución que es prontamente subsanada cuando los temas incrementan su potencia. 

6 Comments

  1. Jimena

    16 junio, 2009 en 00:00

    Noooooooooooo !!!! Tacaron Paradise ??? Me voy a matar y vuelvo !!!! Natas CAPOS !!!!

  2. tuti

    22 mayo, 2009 en 00:00

    muy linda la nota, me debo ir a ver a los natas con un churrasco de 500 gramos bajo el brazo

  3. nataci

    20 mayo, 2009 en 00:00

    que bueno que hayan tocado paradise.

  4. pampeano paisano

    20 mayo, 2009 en 00:00

    Totalmente de acuerdo con dm! Anda a hacer eso con un Fender Jazz Bass Americano o Mexicano eh! Eh! Te quiero ver papa!

  5. Coso

    19 mayo, 2009 en 00:00

    Che que buena onda la nota. Va del final al princip

  6. dm

    19 mayo, 2009 en 00:00

    Este es el amigo Jamardo cuando tocaba en Porco con Gabito Ferro…lo significativo de la im

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