RESEÑAS

Oh, sí, y qué…

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“Quieren más porque el recital se les escurrió como agua entre las manos”. DÁRGELOS, con sus escuetas pero justas palabras, sintetizó la sensación condensada en el ambiente. Y la abrigó de melodías para el goce en bacanal.

“Deléctrico” vino con su no para transformarlo en un sí grupal, global, lunático. Detrás de ellos -de los que rezan a Sai Baba en un idioma Sónico- las luces subían y bajaban con frenesí por tubos que esta vez no pasaban sobre camas sino que estaban abrazando el fondo de la escena. Sobre ellos, flecos que destilaban colores cromáticos al ritmo de los destellos luminosos. Al alcance de la mano, ellos y sus plegarias de privado Sabat. Ellos, BABASÓNICOS y su paradisíaco desenfreno.

Las canciones inundaban la velada con su brillo infame. “Vamos a fumar un porro ahí, me gusta verte reír”. La invitación privada de “Risa” se transformó en colectiva. Todos reían, todos disfrutaban, todos se dejaban ir en libertad y estar en simultáneo. La multitud navegaba a la deriva de canciones como “Exámenes”, “Capricho”, “Muñeco”, “Putita” o “Irresponsables”. Sin más, en la eternidad de un acorde sostenido en la noche, la marea de sentimientos recorría el delirio de los extremos.

La ropa pegada al cuerpo, la excitación, el destilar sudor… en la orgía musical de “Suturno” todo estaba permitido. Es que algunas noches, la gente es fácil y no acata límites. Por eso, la tríada “Carísmático”, “Yegua” y “Un flash” marcó el desenfreno cuyo único límite fue no tener límites. El coqueteo de la música era una invitación imposible de rechazar.

La promesa de comer sólo frutas del árbol prohibido trajo la certeza: “Calmado, matamos al venado”. Así se llegó a la algarabía de disfrutar del pasado hecho presente.

Y, como no podía ser de otra manera, los festejos eran a la mexicana con “Desfachatados”. El desacato era total en cada nota. La reacción de quienes se encontraban entregados al placer redoblaba la apuesta. La seducción iba y venía provocando maremotos. La pregunta que flotaba era “Y qué”. La respuesta sólo la saben aquellos que divagaron por el Luna Park.

Existieron búsquedas de un solo beso que dure más que una mentira, como la de “Curtis”. Existieron búsquedas de algún casual encuentro, como el de “Puesto”. Existieron búsquedas de suspicaces insinuaciones pero mirando sin tocar. Y mucho más…

El final de la gala inundada de aires dionisíacos fue con “Fizz” y su pedido de entrar a la fiesta de farsantes en la espuma social. La travesía de dos horas permitió recorrer a vuelo las aguas donde las palabras sobran y entra a jugar el mensaje de la música, que sin tenerlo, lo da igual.

3 Comments

  1. locacomotumadre

    1 enero, 2001 en 00:00

    estuve viendo fotos del reci en otro medio (un medio aburrido) y vi que Dargelos estaba abrigadísimo, todo sea por el glamour no ? jajaja. O quizá la foto era de ni bien salieron, antes de empezar a transpirar (comentario al gas, pero necesitaba acotar algo…. que pase el que sigue)

  2. freakito

    1 enero, 2001 en 00:00

    UNA PIJA GIGAAAAAAAAAAAAANTE

  3. freakito

    1 enero, 2001 en 00:00

    yo una vez tome una cerbeza con dargelos y el chabon es copado. me comento que cuando estaban grabando paso, fueron los de juana la loca a pudrirsela al estudio, porque estos habian bardeado el hit del momento autoejecucion, a lo que el por aquel entonces flacucho rodrigo martin le dijo a dargelos

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