RESEÑAS

De taquito a la Luna

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Noche de miércoles y es cada vez más habitual una fecha entre semana, incluso en los grandes escenarios como este de Bouchard y Corrientes. LOS PIOJOS vuelven al Luna para despuntar el vicio como lo hicieron en abril -3 fechas-, presentar algún tema nuevo, y hacer sonar un puñado de sus decenas de clásicos, porque a esta altura del partido, cada uno de los temas se lleva esa categoría.

Mirá si tendrá clásicos la banda de El Palomar que el martes, en la apertura de la serie, sonaron ”Genius”, “El Farolito”, “Tan Solo”, “Maradó”, “Taxi Boy”, “María y José”, “Agua”, “Quemado”, “Como Alí” y ”Fantasma”.

¿Qué pasa con esto? Que ninguna de todas estas composiciones sonó el miércoles, donde decidieron cambiar la lista por completo y despacharse con muchísimos otros temas muy queridos por su público, esos que suenan en las rockolas de los bares de barrio, donde la cerveza se vende de litro, las chicas bailan de la mano y te dejan pasar con las zapatillas rotas.

Solo un par de banderas cuelgan del techo. Recuerdo los alambrados de las canchas de fútbol atestados de trapos multicolores con los distintos piojos, los barrios y las frases, el Che Guevara y la lengua Stone. ¿Quién habrá inventado el cantito “Una bandera que diga Che Guevara…”? Otra que “La Balsa”, esa sí que es una joya histórica.

Luego de la oscuridad teñida de violeta, desde la voz solitaria de CIRO, “Te diría” despierta los primeros gritos y un riff potente da comienzo a la euforia de la noche piojosa.

Una tras otra siguen “Desde lejos no se ve”, “Chac tu Chac” y “Ay ay ay”, en lo que es un comienzo a puro recuerdo que nos explica cómo es que llegaron hasta acá y por qué les va tan bien.

Hay chiflidos para la yuta de De la Rúa, que asesinó más de 30 personas en diciembre de 2001, cuando las imágenes grafican “Dientes de Cordero” y “Los Mocosos” no me dejan olvidar esa canción.

ANDRÉS le deja el micrófono a PITI para hacer ese excelente tema llamado “Reggae rojo y negro” cometiendo un error fatal. El violero hace agua por todos lados a la hora de cantar y parece un karaoke a las 5 de la mañana.

Una simpática norteamericana me interroga sobre la banda, pero su duda mayor recae en por qué los argentinos llevan la remera de la banda a la que van a ver y no la de otro grupo. Miro para los costados y veo todo tipo de estampado piojoso, le digo que concuerdo con su teoría y que por eso yo vine vestido de SUMO.

El público joven también necesita de sus nuevos temas y la banda les da tres del último disco: “Motumbo”, “Entrando en tu ciudad” y “Amor de perros”. La gente se pone en el papel de MIMI MAURA y canta un estribillo romanticón.

Antes de las tumbadoras de “Ando Ganas” se da una conversación muy cómica entre el cantante y la gente, cuando éste incita a levantar la mano a los enamorados primero, a los que nunca se enamoraron luego, y finalmente a los vírgenes –recuerden que había muchos muy jóvenes- a los que les recomienda llevar consigo este tema para ese momento cumbre de sus vidas.

Cuando suena “El balneario de los doctores crotos”, esos círculos que se abren dispuestos al pogo, se ven repletos de murgueros ensimismados que no encuentran mejor manera de disfrutar el tema que bailándolo.

Mientras presentan “Buenos días Palomar”, un pibe acalorado y perdido paga con tristeza en su rostro 3 pesos por una Coca de baja calidad. Esos dos billetes-bollitos quizás eran lo último que le quedaba, pero su sed debía ser saciada aunque sea con aquello.

Con “Morella” se despiden, pero minutos después las pantallas del estadio los muestran a todos apretujados sobre un inodoro del camarín, donde arrancan a capella “Y quemás”, para luego unirse con la gente a terminarla con “Let it bleed” de los ROLLING STONES.

El final es para “Cruel”, el tema al que los primeros piojosos se aferraron allá por el 89, cuando todavía nunca habían estado ni en un aviso, ni en la televisión ni en ningún diario, cuando todavía el 99 por ciento de los presentes no habían escuchado su voz.

Y ahora sí aparecen las banderas a caballito y la lectura de la banda con ese ritual de agradecimiento a los presentes llamado “Finale”.

Trabajando en un nuevo disco, con la expectativa latente de un DVD demorado y habiendo dejado de lado aquellos rumores de separación, LOS PIOJOS siguen entregando sus canciones para aquellos que estén atentos a escucharlas, ya que ahora pueden colmar el LUNA PARK aunque no los veas en ningún aviso.

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