RESEÑAS

Hazte fama y…

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“El camino a la fama / no significa nada si no hay una misión” dice ”Putita”, y la canción de ”InFame” intenta una reflexión sobre el nuevo status que asumió BABASONICOS en la música popular argentina. Entonces, ¿Cuál es la misión?, ¿“Hacerte muy putita”?, ¿”Probar tu galletita”?. La respuesta no es tan fácil. Queda chica, aprieta, uno espera más ante tan certera definición de la fama, uno espera más de BABASONICOS, su música no tenía mensaje y sin embargo lo daba. Ahora uno no puede dejar de buscar y rebuscar “eso” que los diferenciaba de sus contemporáneos: la exploración musical, los aires psicodélicos, la conceptualidad que no aburría, las letras aventureras, cursis, exaltadas, vanidosas, subliminales, patológicas, psicotrópicas o románticamente fatales.

Y al llegar a Obras, una buena y una mala: “Me perdí a L. CAMORRA!”, que bien!; “Me perdía a NATAS!”, que mal!. CAMORRA puede ser muy simpático, pintoresco y sus shows bien divertidos, pero cuando su música me atraiga todo será distinto, por ahora no, gracias. Lo de NATAS es distinto, ¿quién puede negarse a ver y oír al mejor grupo de rock argentino?. Es así, lo discuto con quien quiera y tenga diez minutos, alcanza y sobra, tengo pruebas, pero mejor es verlos en vivo y sentir que el sustantivo rock se hace carne y sensación viva como con ningún otro grupo. Música de viaje, de todo tipo de viaje, no dije cuelgue sino viaje. Diría LEON GIECO: “Natas es un monstruo grande y pisa fuerte”. Me hubiera gustado escuchar “Patas de elefante” y “El cono del encono”.

Por suerte llegué justo para ver a VICTORIA MIL y eso estuvo muy bueno. Ya habían empezado, pero cuando entré sonaba “G-13” y esa canción es muy linda, el hit que debería ser hit pero seguramente quedará como otra gran canción perdida. El tema habla de toda la confusión que nos trae el amor, puro deseo, encanto, suplica y duda, siempre la misma duda del final: “¿Todo el amor que tenés para dar / a quien irá a estallar?”. Y si nadie entendía ni le daba bola a Victoria ni me imagino lo que habrá sido la gente con NATAS. Ellos siguieron tocando y se despacharon con “Escuchando discos”, otra gran canción de su último disco “Este cielo de estrellas caerá”, y casi para el final dejaron “Acá está todo mal”, muy ubicados.

Y tras una espera algo densa, BABASONICOS arrancó con “Sin mi diablo”, de lo mejor del infame disco, demostrando que aún “en la fama”, siguen siendo un grupo de rock (y esto ya ni hace falta discutirlo, basta escuchar sólo unas cuantas canciones del repertorio babasónico, omito cualquier explicación y lo dejo para algún comentario que siempre aparece en las coberturas de los shows del grupo). Sin pausas le pegaron “Desfachatados” y “Pendejo”, en un triplete que desató un agite adolescentemente energético.

Descendieron sólo un poco para tocar “Risa”, especie de brit – pop superpegadizo que encanta desde la música y es fiel reflejo del espíritu que recorre todo InFame: coqueteo, “gustarse”, incitaciones al deseo, la alegría pasajera y ese “ir al grano” tan recurrente e instantáneo que se vuelve adorable pero por momentos trillado y repetitivo. Algo acelerado, salió después “Perfume Casino” y ya ADRIAN avisaba a más de uno: “te sorprenderá que todo haya cambiado, sentirás nostalgia en el final”.

Luego volvió el rock y justamente se escuchó “Soy rock”, o el manifiesto que niega, descree y denuncia la breve etapa de rock con auspicio estatal que tantos grupos y gobiernos supieron aprovechar para su bienestar. Con “Seis Vírgenes Descalzas” el recital tocó su punto máximo de excitación, el grupo acariciaba lo áspero y el diablo de ADRIAN volvía. BABASONICOS demuestra que en su interior se encierran más de un grupo y más de una cara, aún cuando esto parezca contradictorio, equivocado o increíble (cuesta creer que la misma banda tocará en minutos un tema como “Delectrico”). Siempre fue agradable verlos reinventarse y descubrirlos en otras facetas.

El delirio alucinatorio y ansia rockera de “Once” nos devolvía a las oscuridades de “Babasónica”; y el aura ansiolítica y aventurera de “Gratis” recorría el camino a la locura ida y vuelta, compartiendo con misterio lo invisible y “que la vida no termina donde vos lo ves”. En vivo, estos temas reviven y abandonan cierta prolijidad que encierra el disco.

Pero al sonar “Suturno” o “Y que?”, el grupo se volvía inocentemente provocador, nos llenaba de un mensaje adolescentemente facilista al estilo R-Way, aún cuando la música iba mucho mas allá en ambos temas.
Entonces uno piensa en un instante que BABASONICOS ya está muy maduro como para ciertos desplantes y reacciones.

¿Y la ropa? Bueno, hablemos un poco y listo (¿se dieron cuenta? Todavía no dije la palabra glamour, ¿es raro? No, ni hace falta): no era tan buena como en shows anteriores, todos de blanco y relucientes, ADRIAN con un saco con botones adelantes y atrás, el resto con remeras con la foto del líder chino Mao Tse-tung. Esto es para los que se preguntaban donde había quedado el vínculo y las citas del grupo al ideario marxista y el comunismo; bueno estaban ahí, estampado en el pecho de MARIANO ROGER y los demás (?).

Por supuesto tocaron temas viejos, que no alborotaban tanto pero creaban los mejores momentos: “Patinador Sagrado”, “El Médium”, “El Adversario”; y también canciones que ya no van a faltar en ningún show del grupo, como “El loco”, “Los Calientes” e “Irresponsables”, la canción que canta tu hermanito/a y que le gusta a mi mamá.

El final fue una gran versión de “Malón” (imposible no recordar el video en el autódromo con muchas pelucas de colores, brillos, patines, autos y camiones de carrera, sólo a ellos podría habérseles ocurrido tal barbaridad… que linda época), y pocas palabras, muchos aplausos y nada más.

Así pasó un buen recital. BABASONICOS cumplió, el nuevo público lo disfrutó mucho y los “viejos” que aún siguen yendo se fueron conformes y seguro volverán la próxima vez. Ahora, ¿se le puede exigir algo más al grupo?
Y sí, siempre estuvieron por encima de muchos, se escaparon de los “resabios de la era sónica” y son más que otros rockeros con popularidad. Entonces, tendrían que afinar el lápiz sólo un poco y dejar que la música y las letras se luzcan de nuevo. Por lo menos sólo un poco más que su imagen. Con eso, suficiente.

57 Comments

  1. matias

    1 enero, 2001 en 00:00

    Buena la nota, aunque lo de Con Seis Vírgenes Descalzas el recital tocó su punto máximo de excitación, habría que aclarar que fue el punto máximo para el 10% de la gente que conocia el tema, porque al resto parecia molestarle…

  2. nacho73

    1 enero, 2001 en 00:00

    CHETOS DE MIERDA!!!

  3. nico

    1 enero, 2001 en 00:00

    como un recital de rock va a empezar a las 20.30??????? malisimo escuche los ultimos 7 temas buuuuuuh a la organizacion

  4. rengo 991

    1 enero, 2001 en 00:00

    Y Nico, ese es el problema, esto no es rock x eso empezo a las 20:30, si queres ver rock posta date una vuelta el 10 x rep.cromanion o el 17 x river….

  5. Drsaturno

    1 enero, 2001 en 00:00

    Loa natas el mejor grupo nacional??? que le debe quedar a las pelotas, charly, divididos, skay, spinetta, y un largo pero muuuuuuuuyyyyyyyy largo etcetera

  6. LaBernarda_RnR

    1 enero, 2001 en 00:00

    BABASONICOS NO ES ROCK, ES TECHNO POP – LA GENTE QUE VA A VERLOS SON CHETOS DE DISCOTECA MAS Q PUBLICO ROCKERO – EMPIEZA A LAS 20:30 EL SHOW PORQ TIENE Q TERMINAR TEMPRANO PARA Q LAS NENITAS Y NENITOS LÑOS VAYAN A BUSCAR LOS PAPIS A OBRAS – NO SE SI SE DIERON CUENTA PERO LE DEDICARON 1 PARRAFO ENTERO A LA ROPA GLAMOROSA Q USABAN!! DEJENSE DE JODER COMO DIJO EL PIBE, ROCK ES CALLEJEROS EL 10 DE ABRIL EN REP CROMAÑON

  7. GuaSoN

    1 enero, 2001 en 00:00

    Rock es mi abuelo bañandose después de intentar violarse a mi gatito…

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