RESEÑAS

El Ritual cruzó el charco, y fue fiesta en Paysandú

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Devaluación y desventaja de un cambio de 3×1 no fue impedimento para que las huestes rockeras pasaran una noche de frío y amenaza de lluvia permanente junto a LOS PIOJOS, el sábado último en la ciudad uruguaya de Paysandú.
Pero los atrevidos piojosos que cruzaron el charco no fueron en esta ocasión más de 600, tal vez por las circunstancias apuntadas anteriormente, con un cambio desventajoso para cualquier iluso argentino que mostraba su billetito de un peso por el cual le reconocían apenas cuatro de la moneda uruguaya (en el mejor de los casos cinco o seis, pero se transformó en una verdadera rareza), mientras el dólar norteamericano se mantenía incólume en la barrera de los quince o dieciseis.

El viaje de ida me salió 28 pesos, pero la vuelta me la quieren cobrar 66. Es un afano, pero por LOS PIOJOS, todo vale, resumía Karina G., pelirroja, 22 años, estudiante de Ciencias de la Comunicación, mientras mateaba al costado del Teatro del Verano de Paysandú, ocupado por no más de 3500 personas en medio de un aforo de 20000.
Loco, me comí una milanesa con fritas y me cobraron 56 uruguayos, que son casi 14 de los nuestros. Los Piojos me van a secar. Espero que me lo paguen con un buen show, destacaba Ramiro F., 27 años, habitante de Paraná, que concurrió con tres amigos, en una vieja camioneta que dejó estacionada -sin nafta- a la vera del Boulevard España, a varias cuadras del recinto en el que se desarrollaba el recital. Y la banda de El Palomar satisfizo -a fuerza, de ponerse el piloto automático- a buena parte de los concurrentes al Teatro del Verano, aun cuando los primeros temas (ya suele ser una constante) rememoraron a un grupo de barrio que lucha contra los desniveles del sonido. ¿Serán los famosos fantasmas que le pelean al viento?

Sin prisa y con pausa, Andrés Ciro Martínez (voz y guitarras) empezó a concretar el romance con la gente cuando arremetió con En la caja de un camión… que da ingreso al tema María y José, uno de los cortes del último Verde paisaje del infierno.
Después se sucedieron Taxi Boy, Desde lejos no se ve, Ay, ay, ay, Todo pasa, Al atardecer, Morella, Extraña soledad (la flamante composición que canta el guitarrista Daniel ‘Pity’ Fernández), Agua y Cruel, entre otras canciones.

Dentro de un mismo tono, en el que los músicos acompañan con solidez y casi no cometen fallas, el showman de El Palomar supo intercalar tonos, histrionismo, conversar con la gente y mostrar su arsenal de camisetas de fútbol, en el desarrollo de un set que se prolongó por casi dos horas.

Para el final, LOS PIOJOS recurrieron a la batería de temas movidos(Muevelo, San Jauretche, Genius, Finale) y dejaron contenta a la concurrencia. Sin grandes puestas ni lujos, pero con la profesionalidad y eficacia que han ganado y que les permite mirar a todas las bandas del rock local, desde el más alto pedestal.

Fuente: Hugo Morales. CONSULTORA DE NOTICIAS. Agencia de Noticias de Cultura.

1 Comentario

  1. Agustin_from_cordoba®

    1 enero, 2001 en 00:00

    que se puede decir de los piojos?? que son excelentes tanto en estudio como en vivo.. y no hacen recitales…. hacen R-I-T-U-A-L-E-S y no se cuantas mas bandas argentinas proporcionan semejante fiesta! saludos desde cordoba capital Agustin_from_cordoba Crueles Piojos (87) Los Piojos http://cruelespiojos.tripod.com

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