RESEÑAS

Adiós Miami, adiós

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“El jet babasónico” decidió despegar de Miami, el paraíso de grasada vip que había sido centro de operaciones de la banda desde 1999. Ahora, la brújula marca la ruta hacia Jéssico, álbum próximo a editarse y que se convertirá en la sexta producción de estudio del grupo.

El vuelo de Miami a Jéssico del sábado 23 de junio tuvo dos escalas previas. La primera, a cargo de LEANDRO FRESCO y su peculiar melange de sonidos que van de lo bucólico a lo industrial sin perder el hilo conductor, como quien cuenta una historia sin palabras.

La segunda escala tuvo a ADICTA como anfitriona, quien se encargó de rememorar el techno pop de los ochenta – el cantante tienen guiños que lo acercan al mítico FEDERICO MOURA – pero sin la oscuridad de aquellos, gracias a la cálida presencia de un saxo y una chispeante guitarra que galopa a gusto sobre las programaciones.

Un despegue con todo

A las 2.10, el jet BABASÓNICO carreteaba sin problemas en la pista de Cemento. Los Calientes abrió el vuelo que se extendió por la siguiente hora y media. Las nuevas canciones tuvieron un lugar de honor y desfilaron con gracia y buen augurio El loco (excelente recepción por parte del público), Soy rock, La Fox y la requerida Pendejo que cerró la noche sin concesiones.

Quizás por eso de despegar de Miami, la banda eligió canciones de otros discos para completar el repertorio. Babasónica fue el álbum que más repasos tuvo y nuevas versiones de algunos temas de Dopádromo – El medium, Gronchótica y una casi épica Su ciervo – despertaron el entusiasmo de todos los presentes.

ADIÁN DÁRGELOS, enfundado en chaleco y tapado de piel, sigue perfilándose como el frontman número uno del rock argentino con su cóctel de sensualidad y chamanismo hipnótico puesto al servicio del show, sin caer en el lugar común del gesto demagógico – tan usual en los escenarios rockeros por estos tiempos -, en silencio casi imperturbable, concentrado en el acto.

Con una puesta en escena austera – sólo un telón negro de fondo con el nombre de la banda -, BABASÓNICOS creó las expectativas necesarias antes de aterrizar definitivamente en el mundo de Jéssico – el próximo 28 de julio en El teatro -. Las nuevas canciones suenan frescas, cancheras, fuertes, sin perder la magia y la extrañeza propias de la banda.

Para los nostálgicos hubo una versión de Malón que dejó a más de uno con la boca abierta: si LOS REDONDOS son los dueños de el pogo más grande del mundo, BABASÓNICOS plantó su bandera y se coronó campeón de el mosh más impresionante de todos mientras DÁRGELOS nos recordaba aquello de me gusta el mosh/ me gusta revolcarme entre la gente que arde/ me gusta el mosh. A todos los presentes nos gusta BABASÓNICOS. Nos sigue gustando el malón diabólico.

Mario Gaitán. De la Redacción de El Acople

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