"Y... la
sangre tira", se
suele decir por ahí cuando en alguna charla se abordan asuntos familiares. A
los personajes de "La
sangre brota", el elixir de la vida les corre demasiado rápido por
las venas, les saca el indio de adentro y se complica la convivencia de los
miembros de una familia disfuncional.
Arturo (Arturo Goetz) es de esos taxistas que no permite fumar en
su móvil. Además, él y su mujer Irene (Stella Galazzi) tienen como oficio
la enseñanza de bridge, lo que les permite acumular una pequeña fortuna que Irene esconde celosamente en una caja
de metal.
Leandro (Nahuel Pérez Biscayart) es
uno de los hijos. Se dedica a traficar las pastillitas que él mismo consume y
lo delatan ante los ojos de los demás, quienes observan “lo destruido que está
ese pibe”. Es marcado de cerca por una “prima lejana” (Guadalupe Docampo) que se curte cada tanto, según le cuenta a Vanesa (Ailín Salas), una lolita que Sandra (Carolina Balbi) custodia
celosamente de todos los que, sospecha, la quieren desvirgar. En tanto, el otro
hijo del matrimonio huyó hacia Estados Unidos, pero quiere que los padres le
envíen dos mil dólares para un pasaje que le asegurará su vuelta.
Arturo y Leandro tienen
algunas cosas en común. Aunque ninguno de los dos lo sabe, tienen un vínculo
con Mc Enroe (Guillermo Arengo), un jugador compulsivo que también desconoce todo
tipo de conexión. Ellos tampoco saben que se disputarán la caja llena de
dinero, en una pelea que hará llegar algo más que sangre al río: la disputa de
sus ambiciones personales por sobre la familia
El
suspenso y la trama con vaivenes que ocurren en un mismo día, están sustentados
por la formidable actuación de Goetz -quién también tuvo una labor destacada en “El
asaltante”, ópera prima de Pablo
Fendrik- y una impactante fotografía, resuelta con tomas a cámara en mano.