Después de haber
llenado este local en junio de este año, los Viticus regresaban nuevamente con el fin de mostrar las diez canciones de su tercer
disco, más clásicos y versiones de Riff.
Esta era la excusa perfecta para reencontrarse con sus fans capitalinos y para
pasar una noche con amigos. Ellos te garantizan rock, rock y rock, así que el
amante del género no podía faltar a esta cita.
Sin respiro
Cuando el grupo
inició el concierto, todo estaba en perfectas condiciones. Con las dos canciones
que abren su nuevo CD, “Voy a pasar a
buscarte” y “Un legendario”,
dieron por inaugurada la fecha. El clima festivo iba en ascenso, mientras los
músicos desplegaban toda su polenta.
“Temas nuevos, disco nuevo y mucho rock”, fueron las primeras palabras de Vitico ante sus fans, que lo
ovacionaban. Estos estaban exaltados como de costumbre, pero cuando una
agrupación suena de forma grandiosa, el fanatismo se transmite en el resto de
los asistentes. “El gallo”, “¿Porqué
te vas?” y “Quiero volver a las raíces”, otras que
pasaron.
En coincidencia
con este recital tan importante para la agrupación, Pancho Isola (batería) festejaba su cumpleaños. Se lo celebraron
con un solo de guitarra de la famosa melodía y hasta la madre subió al
escenario para saludarlo. Gente de diferentes edades y clases sociales
disfrutaban de un show de rock con todo lo que uno puede esperar.
En plena vigencia
Víctor "Vitico" Bereciartúa está a punto de cumplir 60 años y se lo ve
en un estado increíble, disfrutando cada instante. Por lo visto, tocar al lado
de su hijo y de su sobrino es algo que su sonrisa no puede ocultar, y más
haciendo la música que le gusta. Su obligado alejamiento del alcohol, tal cual
lo expone en la canción “Dr Dr”,
también lo ayuda a vivir este momento de felicidad.
Un momento
emotivo para Vitico fue cuando
estrenó su bajo Fine, que se lo fabricaron a medida. Con este modelo había
aprendido a tocar en sus inicios; es por eso que resultaba un instante único
para él. La versión de “Crossroads”,
del desaparecido blusero norteamericano, Robert
Johnson, fue la composición elegida.
Después de esto, Nicolás Bereciartúa quedó solo en
escena con su acústica para mostrar sus cualidades innatas en instrumentales
como “El abastito” y “Vasco viejo”. El público supo apreciar
su talento.
“De los cuernos y de la muerte no se salva
nadie”, dijo Vitico luego de haber tocado “Profanador de tumbas”, de Riff. Con esta canción, la banda
regresó al escenario tras un pequeño break.
¡Bien el pibe, che!
Desde hace un
tiempo, Vitico no es el único
encargado de las voces, ya que su sobrino Sebastián, y Ariel Rodríguez (ambos
guitarristas), también cumplen con esta función. Generalmente uno es la voz
principal y el otro lo ayuda. Van intercalándose, y en contadas ocasiones
coinciden los tres.
Durante todo el
recital, la pantalla colocada detrás del escenario proyectaba imágenes, de vez
en cuando abstractas, otras relacionadas con la banda. Ya fuera de la lista
estipulada, continuaron tocando clásicos de Riff, como “Mucho por hacer”, “Sordidez” y “Susy Cadillac”.
Tanto los
músicos como los espectadores estaban disfrutando de estas gemas del rock
argentino. Si Vitico hubiera tenido
la posibilidad de elegir, él hubiera seguido tocando, pero después de 135
minutos de show era buen momento para el cierre.
Si uno va a ver a Viticus en busca de la novedad
musical, se va a ir insatisfecho, pero si lo que desea es escuchar a una banda
de rock and roll, echa y derecha, con grandes canciones y muy buenos
intérpretes, se va a encontrar con uno de los grupos más interesante de la
escena local. Que sus directos nunca decaigan se lo deben a su actitud en
escena, a sus temas bailables y a su líder natural, Vitico, que trasmite una
energía que el resto de la banda asimila rápidamente. En definitiva, Viticus te
promete rock del bueno y del más sincero.