¡Fuerza, man!
El alud que
provocó destrozos en la ciudad de Tartagal, provincia de Salta, el pasado lunes
9 de febrero, causó conmoción en todo el país. Desde todos los puntos de la
Argentina colaboraron con ropa, alimentos y demás necesidades. El rock no
quería ser menos, y también aportó lo suyo. Boom Boom Kid, un
músico comprometido con la realidad, quería ser parte de esto, y el sábado hizo
su aporte.
Un DJ hacía
amena la espera con canciones rockeras de los años ‘50/’60. Luego, en la
pantalla ubicada detrás del escenario, se comenzaron a emitir videos con los
mismos estilos musicales. Hasta que a las 21:40hs, apareció el pequeño hombre
con su guitarra eléctrica, se sentó en una butaca apropiada y largo con el
show. “Como caramelos de propóleos” y “Déjame ser parte de esa locura”,
algunas de las primeras composiciones de la noche.
Estar solo en un
escenario, sin una banda que te acompañe detrás, no es para cualquiera, y más
para alguien que no está acostumbrado a ello. Boom Boom Kid remarcó en dos oportunidades su inseguridad, aunque
se las ingenió para tratar de no trasmitir este nerviosismo. Más allá de tener
20 años de experiencia arriba de las tablas, éste es un formato extraño para
él.
Estuvo muy
comunicativo durante toda la noche, contando la historia de los temas que iba a
interpretar o bien dejando mensajes sobre diferentes cuestiones. “Es duro ser una chica en cualquier lugar”y “Balada de un original deficiente”,
son dos buenos ejemplos. “Hay que hacer
amor siempre” o “Está bueno aprender
algo nuevo todos los días”, dos frases positivas de un amigable Boom Boom Kid.
Fun People se ha disuelto hace ya nueve años; sin
embargo, sigue muy presente en el público. Muchos chicos que lo van a ver hoy
en día nunca vieron una actuación de su legendaria agrupación, es por eso que
sorprenden las reacciones que causan. Melodías como “Otro mundo”, “Hunt”, “Bad man”, “Rainbow” y “Vivar”,
invaden una algarabía y una excitación propias de una fanático de la primera
época.
¿Falta de autoestima?
Sentirse solo en
el escenario no era lo único que lo incomodaba, sino que estar sentado y tener
una guitarra eléctrica en mano, también le generaban cierta perturbación. Ambas
situaciones lo tenían un poco atado y no lo dejaban desplegar su energía y
carisma habitual.
El público, por
su lado, esperaba que las canciones tomen su ritmo clásico, pero tras los
primeros acordes notaban la diferencia y caían en su ánimo.
A pesar de ser
un vocalista reconocido y con una trayectoria importante, Boom Boom Kid no se considera un músico profesional, sino más bien
un cantante en desarrollo. Durante el set volvió a hacer hincapié en ello.
Comentó que este no era un show, sino una payada. Es extraño ver a un personaje
de su influencia hablando de esa manera de sí mismo.
Tras varios
amagues, “Feliz” sería la supuesta
última canción de la noche, pero Boom
Boom Kid regresaría al escenario luego de un receso de dos minutos. Para
estos dos bises estuvo acompañado por el Pelado,
bajista de su banda, que se adueñó de la guitarra eléctrica.
El anfitrión se
colocó delante del público sin instrumento alguno, con sus dreadblogs al viento
y con una pizca de su energía. Tanto “Como
empezar” como “Brick by brick”provocaron los primeros y únicos pogos de la noche. Después de 30 canciones, se
despidió para no volver.
Más allá de que Boom Boom Kid haya brindado un espectáculo interesante, el
formato acústico y solitario no le sienta cómodo. Su descontrol final lo dejó
bien en claro. Seguramente dejará estas fechas para ocasiones especiales. El
próximo sábado 2 de mayo regresa a Niceto Club, con su espíritu tradicional.