Es un honor, un orgullo muy grande hacer la editorial
del lanzamiento del nuevo sitio de El Acople.
A principios de octubre de 1998, cuando trabajaba en
la imprenta de un amigo, se me ocurrió una locura: hacer una revista gratuita
para mostrar todas las bandas under a los amantes del rock; para atraerlos, usé
a los grupos conocidos de notas de tapa. La receta no era ninguna invención, lo
sé. Pero en lo que se convirtió El Acople, sí.
El primer número salió un mes después, en noviembre, y
lo hice con la ayuda de la persona que le dio el nombre al proyecto: Huevo,
cantante de Aztecas Tupro, que fue el primer amigo en creer en esto.
Después se sumó más gente, se trabajó muchísimo. A
través de estos diez años, por El Acople pasaron todas las bandas más
importantes del rock argentino y se conocieron muchísimas que hoy hacen ruido
en la escena local. Ese, por cierto, fue siempre el espíritu de la cosa; el
slogan era “Abrite una ventana donde te cierran una puerta”.
Sería muy largo y tedioso contar el sacrificio que
implicó la revista; crean que fue algo titánico. Nos juntábamos los cinco o
seis que éramos a compaginar diez hojas para armar dos mil ejemplares, dando
vueltas alrededor de una mesa, juntando hoja por hoja. Nos podía llevar de doce
a veinticuatro horas seguidas de compaginación; nos turnábamos para abrochar,
doblar. Al final, metíamos las revistas en un bolso y salíamos a repartirlas
por las casas de música del centro, las salas de ensayo y distintos pubs de
Buenos Aires. Además, no hay que obviar lo fundamental: el armado de las notas,
sacar las fotos con rollo (nada de digital), el diseño en Corel 5, y la venta
de publicidad sala por sala.
Todo sin Internet, el contexto era otro: accedía a
ella por teléfono sólo el que podía comprar un modem de 28k y podía pagar una
conexión de 0610 o tener la clave de alguien que tuviera conexión.
Por suerte, en esos días el destino puso en mi camino
a Mike Nievas, un genio informático que me tiró la onda para hacer la página,
no la de ahora, sino la vieja, la del ´99. Esta página que están viendo ahora está programada por el mismo
Mike, pero ahora desde Nueva York, su actual lugar de residencia y de trabajo.
Luego, durante los siguientes años, se fue sumando
gente, mucha gente, que si los empiezo a nombrar a cada uno me olvidaré de
alguno y sería una injusticia. Todos están registrados en los números de las
revistas que se editaron. Algunos, hoy escriben en el Sí! de Clarín, otros en
el No de Página 12, en Rolling Stone, algunos trabajan en Cuatro Cabezas. Esto
no hace más que confirmar el nivel del staff que mantiene El Acople.
En total editamos cuarenta revistas gratuitas y tres
ediciones pagas en todo el país. Hoy, hay quienes siguen vendiendo ejemplares
por Mercado Libre.
El sitio, por su parte, fue creciendo de la mano de
Mike; fuimos los primeros en tener cosas como comentarios de noticias.
Luego del ingreso de Cristian, actual cabeza de El
Acople, empezó a aparecer la segunda
camada de acopleros, los del ciber espacio. Esos son los que mantienen El
Acople on line.
Yo puse todo mi esfuerzo durante muchos años para
hacer esta utopía; después de Cromañón me alejé porque sentí que toda la fuerza
que me quedaba para dar la deje esa noche ahí. Me tomé varios años sabáticos,
que no sé cuántos serán, para acomodar mis ideas nuevamente y volver a
aportarle algo al rock, algo como en su momento fue El Acople. Algo tan noble
que pueda sacar al rock de un monopolio, algo que siga haciendo escuela e
inspire a tantos otros como los que surgieron imitando nuestra idea con
revistas y páginas similares, que a pesar de creer que nosotros somos su
competencia, para nosotros sólo son más medios que le suman al rock, que es lo
que verdaderamente importa.
Muchos podrán llegar a diez años también,
pero no creo que nadie pueda competir contra El Acople, porque nosotros no
competimos con nadie. Sólo hacemos algo que nos gusta. Y se ve que a ustedes
también.