Esta banda de
metal alternativo con influencias latinoamericanas se fundó en 1998 en Nueva
Jersey y lleva editados cuatro discos. Debido a que varios de sus integrantes
nacieron en países como Perú, Venezuela, República Dominicana y Brasil, su
sonido se vincula con las músicas provenientes de estos lugares, lo que los
logró diferenciar de otros grupos del género. Teníamos la posibilidad de
comprobarlo.
Sonidos desparejos
Rencore, pese a ser la última banda en
incorporarse a la grilla del show y la primera en subir al escenario, ofreció
el espectáculo más destacado entre los invitados. En canciones de su disco
debut auto titulado como “Nunca más” y “El comienzo” mostraron su
propuesta moderna, en donde el metal se mezcla con melodías sentimentales y
grandes cambios de ritmo. Cerraron con un cover de Slipknot.
El siguiente
espacio estuvo ocupado por la gente de Calvario, quienes con un
sonido potente y conciso volvieron a manifestar su buen momento. “El paso
final” y “Supervivencia”, dos canciones que formarán parte de su
disco debut y que resumen correctamente la propuesta del grupo. Con “A new
level”, de Pantera, culminó su performance, en su
tercera presentación internacional en menos de dos meses.
Desde el acorde
inicial, los muchachos de Hijos del Bicho no contaron
con una buena predisposición por parte de los asistentes, especialmente por una
oferta musical poco atrayente. Además, su actitud recia tampoco los favoreció
para conquistar al público. Más allá de interpretar temas de su álbum de 2008,
lo que terminó de perjudicar su imagen fue la difícil versión de “School”,
de los desaparecidos Nirvana.
Loco tenía la responsabilidad de levantar al
público y dejarlos encendidos para lo que vendría, y gracias a su música e
ímpetu pudieron cumplir este objetivo. “No mires atrás” y “Tóxico”,
dos composiciones que los ayudaron. A pesar de contar con un audio bajo al
comienzo y de un oferta rítmica por momentos reiterativa, atraparon a la
monada, sobre todo con su cover de Slipknot.
¡Qué arranque!
Previo a que
suba Ill Niño, accedió a escena un dúo
norteamericano de hip hop con bases pesadas llamado Huro Da Hero, que provocó al gusto de algunos, y el malestar de
otros. Para muchos, lo más destacado fue cuando apareció un hombre mayor de
grandes dimensiones totalmente desnudo realizando diferentes monerías.
Pasadas las 22,
una pequeña introducción le dio paso a una descarga de adrenalina, que
permanecería a lo largo de los siguientes 85 minutos. “If you still hate
me” y “When it cuts”, las dos de apertura.
Los primeros
golpes de batería daban la sensación de que sería un audio demoledor; sin
embargo, en un principio la cosa no sería así, ya que al acoplarse el resto de
los instrumentos comenzaría a saturar. Solo lo más filosos percibían estos
desperfectos, pues el 90% estaba atrapado por la actitud, energía y entrega de
cada uno de sus músicos. “¿Qué pasa,
putos?”, las palabras de su cantante Cristian
Machado (nació en Río de Janeiro, Brasil) para darle la bienvenida a sus
fans.
La banda comentó
durante el show que estaban filmando un documental sobre su primera gira
sudamericana, y que este concierto de Buenos Aires era el último (antes habían
tocado en siete ciudades brasileras). La gente cantó y saltó durante gran parte
del set, principalmente cuando sonaban canciones como “Unreal” y “I
am loco”. El cantante y el iluminador les daban ese lugar para que
participen.
Merecen mejor suerte
Más allá de que
el set se basó en sus melodías más conocidas, es preciso señalar que no se
olvidaron de su último disco de estudio, “Enigma”, de 2008, ya que “Finger
painting (with the enemy)” y“The alibi of tyrants” estuvieron presentes. Machado manejó bien a sus fans, si bien sus mensajes hacia ellos
eran bastantes demagogos.
El vinculo
musical entre su baterista, Dave
Chavarri, y su percusionista, Daniel
Couto, le dan un toque distintivo que sumado a los momentos acústicos de su
guitarrista, Ahrue Luster, forman
este combo más que interesante. Dos claros ejemplos son “This is war” y “My resurrection”.
Sobre el final
de “Liar”, su percusionista se arrojó al público, pero durante su
estadía perdió uno de sus calzados. A la vuelta, regaló el restante. En los
bises, Slayer, Deftones y Sepultura tuvieron sus riffs honoríficos, que la masa supo disfrutar de manera cálida.
Con la promesa
de volver, los Ill Niño se
despidieron con “Rumba” y “What comes around”.
Por más que el ñu metal sea un estilo bastante
trillado, especialmente por la abundancia de bandas que no aportan nada nuevo y
repiten los clichés una y otra vez (hoy está pasando con el metalcore), Ill
Niño intentó desde un comienzo agregarle algunos tintes diferentes a su música
(sobre todo por la percusión). Por más que no contaron con el reconocimiento de
otros conjuntos del estilo, siempre tuvieron una buena cantidad de fans en todo
el mundo.