“La noche que me diste”,
el video del primer
corte del disco debut de Hijos
del Oeste, mostraba a una chica que caminaba por Lugano mientras se
quitaba la ropa y Cristian Iglesias cantaba sus lamentos por ella.
Ahora, el grupo lanzó “Adicto”, en la que no hay
pena de amor sino todo lo contrario. Iglesias, en una entrevista con El
Acople, dijo sobre la canción: “Trata de una mina que le da alegría a
alguien que se siente solo; esa persona la ve diferente al resto de la gente”.
El video del tema, que al igual que el de “La noche
que me diste” fue dirigido por Gabriel Griecco, fue grabado en la
cancha del Club Atlético General Lamadrid y contó con la participación
de diferentes figuras del fútbol, desde ex jugadores hasta árbitros y
periodistas; Héctor “Bambino” Veira, Ubaldo “Pato” Fillol, Juan Bava y Sebastián
Vignolo, por ejemplo.
“Antes era más fanático del fútbol, soy de San Lorenzo.
Jugadores que admiro hay muchos; la gente que va al frente es admirable para
mí; Tévez, Maradona. También me gusta el fútbol circo, es parte del folklore;
Bilardo, Veira, que puso la mejor con nosotros, y todo lo que implica meterle
color a esa pasión. Pero ahora sólo soy fanático de los Rolling Stones”,
contó el cantante sobre su relación con el fútbol.
Al respecto de cómo surgió la idea de este nuevo video,
dijo: “No queríamos que fuera la típica historia de amor, quisimos variar y
pensamos que una pelota de fútbol le da mucha alegría a demasiada gente todos
los domingos y demás días que haya partidos. Eso es una pelota que pasa por
muchas manos e incluso gente que también le da alegría a otra gente, como
futbolistas, técnicos, árbitros, la hinchada, periodistas deportivos”.
Antes de hacer el video de “Adicto” con
participaciones, también, de Oscar “Pinino” Más, Alfredo
"Murciélago" Graciani y Alejandro Fantino, Hijos del
Oeste había sorprendido con la inclusión en “Estalla” de una versión
de “¿Y cómo es él?”, de José Luis Perales. Sobre la misma, Iglesias confió: “Mi vieja lo escuchaba de chico, tenía ganas de tocarla desde los 9
años”.
En una nota reciente, se te marcó como una voz en contra de las entradas
caras en el rock, ¿por qué se llegó a esta situación, con tickets de entre $ 50
y $ 100 por lo general?
Apenas pasó lo de Cromañón, los productores y lo que es
técnica se vieron obligados a subir costos, por incremento de seguridad y
remodelaciones de los lugares. Eso es real, por lo menos algunos lugares bien
puestos, como El Teatro Flores que tiene todo en regla. Pero hay muchos que
nunca hicieron nada para que sus boliches mejoren, no hace falta caminar mucho,
salís por el Conurbano y lo ves. Esa gente se aprovecha de los precios que
ponen los demás, con la excusa de que ahora esos son los precios del mercado y
encima les cobran a las bandas mucho más para tocar que antes. Entiendo que la
parte técnica tiene que ver con la situación del país; se rompe una consola de
sonido y sale una fortuna arreglarla, así que los entiendo, pero en el rubro
bolicheros muchos cobran caro y no lo valen. Y lo malo de esto es que hay una
clase social que queda afuera del rock; hay gente que no puede pagar todos los fines
de semana o dos días seguidos esa plata; hay bandas que ya lo empezaron a
sentir en su convocatoria, y esto afecta a los bolicheros a la larga.
¿Y cuál es la responsabilidad de los artistas en ese
asunto?
Responsabilidad… la banda toca y trata de que esté
bueno. Por ahí algunos nos fijamos más que esté todo bien; Hijos del Oeste se
sentó e hizo toda una movida de producción para que la gente no pague tanto, y
empezamos a notar la cantidad de gente incrementada en los últimos recitales;
hicimos tres de 1.300. Prefiero estar tocando seguido y no cada cinco meses.
En un recital dedicaste "100% pordiosero" a
"los muchos que boquean al grupo”, ¿quiénes son y por qué lo hacen?
Siempre hay bocones, me
causa gracia. Es más fácil hablar que ganarse la vida tocando música, en
realidad no me importa. Pero es una canción que me gusta porque es muy
cabezota. Le agradezco a Dios poder vivir de la música y no ser un fracasado
que opine mal de alguien después de leer una nota.