Finalizado el tour mundial que los trajo a la
Argentina de la mano de “How to
dismantle an atomic bomb” (2004), U2 comenzó
a trabajar en un nuevo disco de estudio bajo las órdenes del productor Rick Rubin.
Dos temas de esas sesiones formaron parte
del compilado “18 singles” (“The saints are coming” y “Windows
in the skies”); sin embargo, el resto del material no forma parte de este
disco.
Los irlandeses cambiaron el rumbo y, junto
a Brian Eno y Daniel Lanois, se embarcaron en el nuevo proyecto que dio vida a “No line on the horizon”.
El tema que da nombre al disco es el
elegido para abrir la placa. El comienzo es enérgico. “Song in
my head, is now on my mind” canta Bono,
y justamente busca eso, llenarnos la mente de imágenes sonoras.
Una introducción que recuerda a “Where the streets have no name” desemboca
en “Magnificent”, acaso el mejor tema
del disco, principalmente porque tiene la marca del conjunto por donde se la
escuche.
La capacidad de sorpresa de U2 queda prácticamente reducida, quizás
no a cero, pero sí a un nivel muy bajo. Y es que la banda no se sale de su
fórmula. Pero podemos decir que dicha fórmula está cada vez más pulida y con
menos imperfecciones. Desde la inauguración de la década (luego del olvidable “Pop”), U2 ratificó su chapa como una de las mejores bandas del mundo.
“Moment
of surrender” es el típico tema low tempo del grupo. The Edge se luce en el solo (precedido
por el piano), no por su velocidad sino por la melodía que construye en el punteo,
y Bono canta con pasión, no sólo en
este track sino que pareciera que deja la vida en cada tema del álbum.
De las guitarras a lo Led Zeppelin o The White
Stripes que anunciaba The Edge en
recientes entrevistas se encuentra poco y nada, solamente el riff de “Stand up comedy”, tema que seguramente
será un número puesto en las presentaciones en vivo.
Detrás de la fuerza del primer corte “Get on your boots”, estrenado el 16 de
febrero, se encuentra un disco en donde reinan los medios tiempos que tan bien
sabe llevar U2. “Unknown caller” es un mantra de arpegios en la guitarra de The Edge mientras “White as snow” es otra dulce balada. Y el cierre es algo monótono
con “Cedars of Lebanon”.
Con
la particularidad de editarse a través de telefonía celular, en simultáneo con
el lanzamiento en CD, llega “No line on the horizon”. Solamente quedará esperar
que la próxima gira mundial los traiga nuevamente a la Argentina, para repetir
aquel 1º y 2 de marzo de 2006.